sábado, 7 de junio de 2008

Los documentos "Santa Fe", la nueva Guerra Fría

Manuel José Montañez Lanza


Introducción
Hace 21 años, el Comité de “Santa Fe”, guiaba la mano de Ronald Reagan y su vicepresidente, George Bush padre. Ese “think tank” ultraconservador ha vuelto por los fueros al poder, de la mano de Bush hijo y en su cuarto documento (Santa Fe IV), describen un mundo lleno de “peligros”, para justificar sus pretenciones imperiales, en un mundo unipolar y policial, que sólo conviene a ellos.


La Historia
Al calor del conservadurismo texano de George W. Bush, regresó a la escena pública el influyente Comité de Santa Fe, que propició una política exterior ultra dura en tiempos de Ronald Reagan y George Bush padre. Ahora, en el Documento de Santa Fe número IV, estos intelectuales orgánicos del complejo militar-industrial aconsejan enterrar las políticas “permisivas” y “liberales” de Bill Clinton, a quien consideran casi un “camarada de ruta” de los viejos y nuevos enemigos de Washington. Entre los nuevos flagelos destacan los chinos, la mafia rusa, el “narcoterrorismo” y, a nivel continental, el presidente Hugo Chávez Frías, a quien etiquetan como “dictador castrista”. Lo inquietante de estas definiciones es que el think tank de Santa Fe está integrado por militares, espías, empresarios, diplomáticos y académicos estadounidenses que han vivido y trabajado en toda Américalatina (Centro y Sudamérica), y tienen peso político específico, con ramificaciones locales y representantes, en cada uno de los países que integran nuestro continente.


La Situación
Empezando por su líder, el general retirado Gordon Sumner Jr., que presidió la Junta Interamericana de Defensa, el Santa Fe I, de 1980, calificó al gobierno del general Omar Torrijos como “dictadura nacionalista de extrema izquierda” y el líder panameño perdió la vida, poco después, en un accidente aéreo que nunca fue investigado. Otro “marcado” por el Santa Fe I fue el primer mandatario de Ecuador Jaime Roldós, también se estrelló en el avión presidencial. En el Santa Fe II (de 1988) se decía textualmente, ...“El problema de Panamá deberá estar resuelto antes de 1990” ... y lo estuvo, la invasión (al país del Itsmo so pretexto de sacar al general Torrijo según los cargos que se le adjudicaron), norteamericana se produjo en diciembre de 1989.

Los desbordes diplomáticos de George W. Bush II en su reciente cónclave con los europeos demuestran que ha caletreado muy bien el Documento “Santa Fe IV” y se apresta a cambiar drásticamente el estilo de su antecesor, ...“La presidencia de Clinton deja un entorno de inestabilidad y desestabilización potencial –en América latina y en el mundo en general– que incide en la capacidad de gobernar del presidente norteamericano que le sustituye”. Y no sería descabellado imaginar que W. Bush, de acuerdo a lo recomendado en el Documento “Santa Fe IV”, procure la necesidad de tener siempre por delante un buen enemigo externo para justificar sus planes globales. Dicho Documento expresa la peligrosa vocación por revivir (destacamos, mantener), la Guerra Fría a todo evento en una nueva versión.

En ese sentido expresan: “...la amenaza soviética ha desaparecido. No sólo nuestras fuerzas armadas se ven comprometidas por este cambio radical, también la imagen de nosotros mismos. (...) Ahora que se ha superado la amenaza soviética, tenemos que reconstruir la nación. Pero sin ese peligro externo, nos puede faltar la identificación necesaria para salir adelante”. Es decir, requieren de una “amenaza” (que sea creible a nivel de la opinión pública nacional primero e internacional después), para justificar y soportar acciones externas que garanticen la consecusión de sus objetivos estratégicos.

Por eso, en su curiosa introducción al Documento “Santa Fe IV”, James P. Lucier, director de staff del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, dice también sin tapujos: “Aunque los días en que debimos defender la independencia de las Repúblicas de Sur América parecen haber pasado; aún persiste el hecho, de que esa seguridad y libertad, tanto de los Estados Unidos como de esas naciones sudamericanas está inexorablemente unidas”.

Como dejan claramente expuesto en el “Santa Fe IV” (subrayado nuestro), ...”la soberanía y la integridad de un cierto número de países se hallan en riesgo, no por otra nación sino por organizaciones criminales internacionales tan poderosas quienes pretenden, expropiar, quitar, a los pueblos de Sur América, su herencia de libertad”.

Los autores intelectuales del Documento de “Santa Fe IV”, son ciudadanos de ese país, que han vivido estrechas relaciones, de toda la vida, con Sur y Centroamérica. Sus fuerte vínculos en la región (en el campo de los negocios, el periodismo, sector militar, servicios de inteligencia y diplomáticos), los hace profesionales que a través de sus vinculaciones gubernamentales (allá y acá), les permite “utilizar” niveles de privilegio, para impulsar intereses particulares (hasta personales), en nombre del Estado.

Ya no está en el “Santa Fe IV” aquel Roger Fontaine que pontificaba: “América latina y el Sur de Asia como escenarios de conflictos de la tercera fase de la Tercera Guerra Mundial. Las primeras dos fases –contensión y distensión– han sido continuadas por la estrategia soviética de doble envolvimiento: interdicción del petróleo y minerales de Occidente y por el cerco de la República Popular China” la cual ha pasado a ser el malo principal de la nueva película.

Entre los redactores del IV Documento, hay varios veteranos del Primer Santa Fe, como por ejemplo, el general Gordon Sumner Jr.; el diplomático e historiador Lewis Arthur Tambs, profesor como varios otros integrantetes del boonker de Santafe de la Arizona State University, o el ex embajador norteamericano en Perú, David Jordan; amén de un calificado grupo de asesores y especialistas nucleados en el Center for Hemispheric Studies del American Enterprise Institute, que según trabajos desarrollados en esa materia por otros especialistas, definitivamente se puede asegurar, han estado vinculados a los grupos contrarrevolucionarios cubanos y a las organizaciones paramilitares de Guatemala y El Salvador. Otros discípulos del profesor Nicholas J. Spykman, quien en su libro “Estados Unidos frente al mundo” escribió, ...“La guerra es la situación normal en las relaciones internacionales y la paz es sólo un armisticio entre la guerra que pasó y la que viene”...


Hacia Donde Van Ellos
Se puede prever a la luz de los hechos que acontecen, en lo que a nuestra región respecta, que los autores del Documento de “Santa Fe IV”, identifican –con una cierta tendencia ritualista y religiosa– algunos problemas y desafíos que circunscriben en lo que denominan “las nueve (09) D” es decir, Defensa, Drogas, Demografía, Democracia Populista, Desestabilización, Deforestación y Declinación de Estados Unidos. Esta última por culpa del “abandono” de América latina que se operó durante la Administración Clinton , al privilegiar las relaciones con Europa y China. Sobre elparticular, (subrayado nuestro), no sería casual, según esta tesis, la visita programada por el jefe del gobierno norteamericano, donde incluso académicos que “aborrecen” su política exterior, han manifestado sobre el abandono de la región por otras prioridades; destacando en sus discursos la posibilidad que dicha iniciativa de “rescate” de su área de influencia, ya sea tardía; particularmente (subrayado nuestro), si dicha iniciativa, se hace con base a imitar malamente, la plataforma estratégica impulsada por el Presidente Chávez hacia sus vecinos del continente.

Cada “D” permite ubicar los problemas, pero también subrayar la supuesta potencia de los nuevos enemigos que desafiarían la hegemonía estadounidense después de la estratégica China, “los capitanes de la droga de América del Sur, según ellos, especialmente las FARC y el ELN de Colombia (sic) (...) el castrista Chávez de Venezuela” y “el surgimiento de un militarismo izquierdista en los países andinos que finalmente está obteniendo un poco de atención por parte de los medios, en la medida en que el ‘bolivarianismo’ se convierte en un grito de ataque, según ellos, de los comunistas y socialistas”.

La visión conspirativa que sobre nuestra realidad sostienen en el nuevo Comité de Santa Fe, introduce un toque muy particular al vincular (sobornar), a los competidores europeos con el delito, ...“Los bancos españoles, supuestamente financiados por los narcodólares de la mafia rusa, cubrieron el continente en lo que se llegó a conocer como la reconquista de las Américas”.

Según expertos, la nueva evaluación del Comité de Santa Fe ya tiene principio de ejecución en la política exterior que empieza a ser aplicados desde la primera administración de W. Bush II, no sin algún tropiezo importante; como por ejemplo, la caída del avión espía en territorio chino (con anterioridad -subrayado nuestro-, la voladura del avión cubano por lo cual hoy, se solicita la extradición del terrorista cubano venezolano, Posada Carriles).

Al respecto, los autores del Documento de “Santa Fe IV”, recomienda, ...“No deben ignorarse los pronunciamientos chinos de guerra asimétrica. ...“Las democracias frágiles del hemisferio son especialmente vulnerables a esta amenaza (...) Sobre esto último, actualmente le hacen seguimiento a los estudio que sobre la Guerra Asimétrica se realiza en Venezuela, a la luz, obviamente, de las evidentes amenazas que para ellos representan, la Revolución Bolivariana y su Líder.

Por último, deseamos destacar para que se conozcan, los aspectos Geoestratégicos resaltados en el Documento “Santa Fe IV” para la Seguridad Nacional de USA en la Segunda Administración de Bush II. A saber:

1) Control de los Estrechos Atlánticos (norte y sur).

2) Uso y control del Canal de Panamá (que fue “devuelto” a fin de 1999, pero que según los mentores del “Santa Fe” IV, estaría siendo operado por compañías vinculadas con los chinos).

3) Procura de una ruta sureña y segura, alrededor del Cabo de Hornos. Significa para ellos, hacer “lobby” o presionar a los gobiernos de la región, si es preciso, en función de lograr este objetivo.

4) Seguridad de que los países del hemisferio no sean hostiles (valga decir sean dóciles), a sus “preocupaciones” de seguridad nacional. Además, que los recursos naturales del hemisferio estén disponibles para responder a sus prioridades nacionales.

A nuestro juicio, nos encontramos en precencia del surgimiento de una “nueva” o renovada Doctrina Monroe. No en valde, la Sra. Condolezza Rice en su reciente visita a la Región se reunió con los gobiernos amigos, tanto para provocar un aislamiento de la administración revolucionaria venezolana; como también para garantizar se cumplan a cabalidad, las cosideraciones que respecto de nuestro continente se encuentran previstas en dicho Documento. No podemos olvidar que en el marco de esa visita, la ejecutiva del petróleo devenida en “Canciller” tuvo también como uno de sus objetivos, lograr la colocación y venta del material bélico militar (fundamentalmente el aéreo), producidos por la industria de su país. De lo anterior se desprende, que la gran preocupación no es que se compren armas para violentar tales o cuales derechos ciudadanos o los preceptos consagrados en la Carta de Las Naciones Unidas. De lo que se trata, es que la armas que se están comprado no se les compran a ellos. Esa es la verdadera razón y no sus hipócritas afirmaciones. Visto el fracaso reciente del periplo de la Sra. Condolezza, no le quedó más remedio a su mentor que buscarse un “tiempito” para asumir directamente la situación; pues no se pueden dar el lujo de acreditarse un fracaso más en su agenda geo-económico-política planetaria que la verdad, no es de él, sino del sistema mismo. Por ello es que, pese a que está finalizando su mandato “el poder tras el trono”, le obliga a quemar los últimos cartuchos, que en una administración demócrata incompetente, con seguridad hubiere devenido en un magnicidio.

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viernes, 6 de junio de 2008

Más y más demoras para encubrir a Posada Carriles

José Pertierra


Un panel de tres jueces en Nueva Orleáns escuchó esta mañana argumentos orales sobre el proceso que la Fiscalía tiene entablado contra Luis Posada Carriles por mentiroso.

En vez de procesarlo por asesino o terrorista o extraditarlo a Venezuela por 73 cargos de homicidio calificado en la voladura de un avión de pasajeros, el Departamento de Justicia pretende simplemente acusarlo de haberle mentido a un oficial de Inmigración sobre su manera de ingresar a los Estados Unidos en el 2005. La evidencia dice que llegó a la Florida en una embarcación llamada el Santrina con la ayuda de cinco cómplices, y Posada insiste que ingresó en un camión desde Cancún por la frontera de Estados Unidos y México.

El Tribunal del Quinto Circuito de New Orleáns tiene jurisdicción sobre el caso de fraude inmigratorio contra Posada Carriles, porque es el tribunal que revisa las decisiones tomadas por la corte de primera instancia en Texas donde inicialmente se ventiló el proceso judicial.

La Jueza Kathleen Cardone, en el juicio inicial, desestimó los cargos de fraude inmigratorio contra Posada el 8 de mayo de 2007. La fiscalía apeló esa decisión al Quinto Circuito el 5 de junio de 2007.

Las bases de la apelación de la fiscalía son dos:

1. Que el tribunal de primera instancia indebidamente declaró que las declaraciones de Posada durante una entrevista de naturalización no pueden ser consideradas durante el proceso de fraude inmigratorio.

2. Que el tribunal de primera instancia se equivocó en concluir que la fiscalía engañó a Posada para que éste hiciera las supuestas declaraciones falsas.

Posada mintió durante su entrevista con los oficiales de Inmigración para proteger a los cómplices que lo ayudaron a venir ilegalmente a los Estados Unidos en el Santrina. No quería que sus cómplices pudieran ser acusados de tráfico de un terrorista indocumentado, porque ese delito conlleva más de 30 años de prisión. En vez de admitir que entró en el Santrina a los Estados Unidos, Posada dijo que había ingresado ilegalmente por la frontera con México. Hoy su abogada le dijo al Juez Higgenbotham que Posada entró, con la ayuda de un “coyote”, en un camión desde México. Como si fuera un trabajador agrícola que viene a cosechar alcachofas en California.

El principal cómplice que Posada quiere proteger es a Santiago Álvarez Fernández Magriñá. Propietario de la embarcación Santrina, Álvarez es un terrorista que está preso con una leve sentencia por poseer un arsenal de armamentos en el sur de la Florida, incluyendo silenciadores, ametralladores y otras armas peligrosas. Ayudar a un terrorista ingresar ilegalmente a los Estados Unidos es un delito serio que conlleva más de 30 años de prisión.

El mes pasado, Cuba presentó evidencias de que el Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos (SINA) en La Habana, ilegalmente, llevó dinero de la fundación de este terrorista a algunos supuestos disidentes en La Habana. Esto muestra, una vez más, la estrecha relación entre la Administración Bush y los terroristas cercanos a Luis Posada Carriles. Por eso, no nos asombran las tácticas dilatorias de la fiscalía en torno al caso de Luis Posada Carriles.

La conducta de la fiscalía durante el proceso inicial en Texas fue tan chapucera que la Jueza Cardone dijo que el gobierno había utilizado “tácticas de fraude, engaño, y trucos que son tan enormemente impactante e indignante que violan todo sentido de justicia universal”.

Lo curioso de todo este proceso es que la Fiscalía sigue insistiendo en mantener vivo el caso de fraude inmigratorio, y hoy volvió a insistir en la legitimad del caso. Al desestimar los cargos, la Jueza Cardone dijo que aunque el jurado lo condenara por haberle mentido a Inmigración, el tribunal tendría que liberarlo, ya que bajo las guías federales de sentencias el máximo plazo de prisión que Posada pudiese recibir está limitado a un año de prisión. Debido a que Posada ya ha estado preso por más de un año, Cardone dijo que tendría que liberarlo inmediatamente si fuese condenado por ese leve delito.

El interés principal de la fiscalía es demorar, demorar y demorar el caso lo más posible. De esa manera, puede utilizarlo como pretexto para no extraditar a Posada y permitir que el Departamento de Estado defienda la conducta de la Casa Blanca ante los foros internacionales que critican al Presidente Bush por no extraditar o enjuiciar a Posada Carriles.

La vista oral el día de hoy ocurrió en el Tribunal de Apelaciones de Nueva Orleáns ante un panel de tres jueces: Leslie Southwick, Carolyn King y Errol Higginbotham. El Juez Southwick tiene 58 años y es de Texas. Fue nominado por el Presidente George W. Bush en el 2007, y el Congreso congeló el nombramiento por más de 10 meses debido a preocupaciones sobre el extremismo ideológico del juez.

De acuerdo con un editorial del New York Times del 5 de junio de 2007, el Juez Southwick tiene un historial contra los negros y otros grupos minoritarios en los Estados Unidos. (http://www.nytimes.com/2007/06/05/opinion/05tue1.html?_r=1&hp&oref=slogin)

El New York Times citó, como ejemplo, el caso en que el Juez Southwick falló a favor de un empleado que había sido despedido por haber llamado a otro empleado “a good ole nigger”. El Juez Southwick minimizó el impacto del insulto racista y concluyó que el empleador lo había despedido injustamente.

En su editorial, el periódico también criticó otra decisión del Juez Southwick en la cual el juez falló para quitarle la custodia de una hija a una madre bisexual, por el simple hecho de haber participado en una relación homosexual. Caracterizando al juez como un “extremista,” el New York Times exhortó al Senado a no ratificar la nominación. Sin embargo, el Senado confirmó al Juez Southwick para el Quinto Circuito en octubre de 2007.

La Jueza Carolyn King tiene 70 años, y es de Nueva York. Fue nominada al Tribunal de Quinto Circuito por el Presidente Jimmy Carter en 1979. De 1999 al 2006 fue Presidente del tribunal. Es graduada de la Facultad de Derecho de Yale.

El Juez Patrick Errol Higginbotham también tiene 70 años. Es del estado de Alabama. Fue nominado al Quinto Circuito por el Presidente Ronald Reagan en 1982.

Ambas partes disponían solo de 20 minutos para la vista oral para argumentar los puntos legales. La fiscalía argumentó que los problemas de la traducción de las declaraciones de Posada no eran tan dañinas como para que la Jueza Cardone justificara la desestimación de los cargos. La defensa de Posada replicó que el Juez de primera instancia no se equivocó y que Posada no mintió sobre su ruta de ingreso a los Estados Unidos. Dijo esto pese a la abrumadora evidencia de que Posada entró a los Estados Unidos en el Santrina, con la ayuda de Santiago Álvarez y otros cuatro cómplices.

El panel de tres jueces no tiene un plazo para tomar una decisión. Se tomará el tiempo que estime necesario. Cualquier decisión que tome el panel, puede ser apelada por la parte que pierda al tribunal en pleno (en banc). Si el pleno acepta la apelación, eso demoraría el caso aún más y más y más.

Mientras tanto, Posada Carriles goza de plena libertad en Miami e incluso el gobierno de los Estados Unidos le permite incitar a sus seguidores a la violencia, como hizo el pasado 2 de mayo en Miami cuando le pidió a una audiencia de 500 personas que afilaran los machetes para derrocar al gobierno cubano.

Los Estados Unidos no tienen fuerza moral para acusar a Venezuela de auspiciar el terrorismo. Mientras que el Presidente Chávez aboga por un acuerdo humanitario en Colombia que permitiría el cese de las hostilidades en ese país vecino y la liberación de los rehenes, los Estados Unidos protegen y cobijan al terrorista más tenebroso del continente, Luis Posada Carriles. Un asesino y torturador que admite abiertamente haber trabajado para la Agencia Central de Inteligencia precisamente durante los años que torturó y asesinó a cientos personas en este continente.

¿Cómo se explica el afán del gobierno de los Estados Unidos de proteger a este terrorista? ¿Será porque tiene influyentes amigos en la Casa Blanca?

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jueves, 5 de junio de 2008

Las prisiones flotantes de Babibush

Juana Carrasco Martín


Dicen que los jardines flotantes de Babilonia dejaban atónitos a quienes contemplaban su belleza. Milenios más tarde, George W. Bush deja atónito al mundo con sus prisiones flotantes, sórdido procedimiento para violar los más elementales derechos humanos de quienes han ido a parar a ese piélago de celdas perdidas.

Lejos, bien lejos, de «los entrometidos ojos de los medios y de los molestos abogados de la jurisprudencia», como publicara este martes en The Guardian, el jurista Clive Stafford Smith, fundador de Reprieve, una organización que anda escudriñando en ese modo de hacer, hurgando, revelando y denunciando esas zonas libres de ley en medio de los océanos.

En el año 2006, George W. Bush aseguró haber interrumpido la práctica de las «rendiciones» que llevaron a ¿cientos?, ¿miles? de personas a las cárceles secretas de la CIA, en los vuelos secretos que se posaron como aves de rapiña en aeropuertos de la civilizada Europa o en terminales de otros continentes, con su pesada carga de carne humana de detenidos fantasmas, catalogados como «combatientes ilegales». El análisis de Reprieve clama tener noticias de más de 200 nuevos casos de «rendición» desde entonces.

Y saben también que desde aquel fatídico 11 de septiembre de 2001 unos 17 navíos han sido utilizados por Estados Unidos como «prisiones flotantes», centros de interrogatorios para sus detenidos, y no dudemos que de tortura, porque ¿quién puede oír un grito desesperado en medio del océano?

Tres naves de guerra estadounidenses se mencionan, y operaron cerca de la base militar de Diego García, una isla ocupada por Gran Bretaña en el Océano Índico y compartida como base militar por EE.UU. Ellos son el USS Peleliu, el USS Bataan y también se menciona al USS Ashland.

El estudio de la organización defensora de los derechos humanos incluye la narración de un prisionero liberado de la ilegal Base Naval de Guantánamo, quien describe la historia de uno de sus colegas en el campo de detención que estuvo en un barco norteamericano junto a otros 50 detenidos antes de ser llevado al campo de concentración en el territorio usurpado a Cuba. Encerrados en el fondo del buque «la gente encerrada en el barco eran golpeadas incluso más severamente que en Guantánamo», dijo.

Bush, o quienes sugirieron y pusieron en práctica este oprobio no han inventado nada nuevo. Solo repiten la infamia del viejo imperio británico cuando encerró a sus prisioneros de guerra, durante la Revolución Americana del siglo XVIII, en barcos-prisiones.

Bush y su equipo esconden de los ojos estadounidenses estas, sus flores del mal, y si algunos escudriñan, se rebelan y saben y pueden ver árboles y bosque, intenta talarlos. Este martes, Democracy Now informa que 34 activistas contra la tortura han sido convictos por protestar frente a la Corte Suprema de Washington el 11 de enero pasado, y denunciar allí la que bien puede llamarse la Base Penal de Guantánamo, cuando se cumplían seis años de su apertura.

Doce de estos apóstoles ya cumplen sentencias de cárcel, el resto comparece ahora ante la corte, y tal y como hicieron en enero varios manifestantes se vistieron con el uniforme naranja y taparon sus rostros con las capuchas negras, características externas de las infamantes prisiones estadounidenses. Son los Testigos contra la Tortura dispuestos a segar las prisiones flotantes de Babibush.

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miércoles, 4 de junio de 2008

Lecturas posmodernas (III): El Antiimperialismo

Jorge Gómez Barata


A fines del siglo XIX en Europa Occidental y en los Estados Unidos aparecieron tendencias económicas y políticas enteramente nuevas, entre ellas un maridaje entre el Estado y el capital que dio lugar al “capitalismo monopolista de Estado”, al predominio del capital financiero sobre el industrial, a la aparición de las transnacionales y a la inversión en el extranjero. En su conjunto el fenómeno fue bautizado como imperialismo. Para ciertos pensadores se trataba de una nueva fase del capitalismo y para algunos, de la última.

En aquella mutación influyeron los procesos de liberación de las colonias de Iberoamerica que aunque se limitaron a la transferencia del poder político de las metrópolis a las élites criollas que, incapaces y sin voluntad política para modificar el modelo económico agroexportador, apenas modificaron las formas de dependencia. No obstante el hecho obligó a la introducción de cambios en la relación política del capitalismo desarrollado con la periferia.

El hecho de que en Iberoamerica las fuerzas que pugnaban por la emancipación política obtuvieran algunos avances, no implicó el diseño de proyectos políticos y de modelos económicos que favorecieran el desarrollo nacional y el progreso de las mayorías. En Latinoamérica la independencia no significó ningún un avance sustantivo para los pueblos originarios ni para los negros, incluso para los criollos pobres.

Únicamente allí donde las luchas independentistas se desplegaron tardíamente como ocurrió en Cuba, existieron condiciones para que un hombre de la visión política de José Martí se percatara de las nuevas realidades y promoviera, junto con la lucha por la independencia de España, una actitud enteramente nueva hacía las formas de dominación que percibía en el comportamiento de Estados Unidos y Europa y que, andando el tiempo, se conocerían como antiimperialismo.

De modo que, aunque el imperialismo, como fenómeno económico y político, se gestó en Europa y los Estados Unidos y fueron pensadores europeos, Lenin entre ellos, quienes lo estudiaron, lo sometieron a la crítica e incorporaron su estudio a las ciencias sociales, fue en los países emergentes donde se le confrontó.

En América Latina y más tarde, con peculiaridades distintivas, en el Tercer Mundo, el antiimperialismo devino una posición política de doble efecto al asociarse, no sólo a una aspiración de ruptura de la situación de sometimiento económico y subordinación política a los Estados Unidos y Europa, sino también a deshacer el yugo de las oligarquías nativas, combinación que dio lugar a las luchas de liberación nacional, obviamente antioligárquicas e inevitablemente antiimperialistas.

Esos esfuerzos, con proyectos políticos diferentes, liderazgos más o menos esclarecidos, grados de radicalismo calibrados con las realidades locales y éxitos variables, se desplegaron en los países del Tercer Mundo, que en conjunto han alcanzado éxitos relevantes y que han obligado a los imperios, especialmente a Estados Unidos, a tomar notas de nuevas situaciones.

Del mismo modo que el imperialismo se ha metamorfoseado, lo han hecho también las naciones del Tercer Mundo, que para sobrevivir e impulsar proyectos nacionales no tienen otra alternativa que confrontar a los imperios. La América Latina de hoy, con posiciones diversas y un diapasón político que va desde Cuba a Brasil o Uruguay, pasando por las opciones en marcha en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otras, es esencialmente antiimperialista.

No se trata de que los países sean, se denominen o se califiquen socialistas o izquierdistas, sino que para sobrevivir, necesariamente tienen que ser menos dóciles, más identificados con sus realidades nacionales y con procesos políticos que reflejen mejor los intereses de cada uno de sus pueblos y de todos en conjunto.

Del mismo modo que están en marcha esfuerzos para construir una nueva hegemonía con Estados Unidos como centro de un imperio mundial, se desarrolla también un nuevo antiimperialismo. Se trata de una dialéctica que el imperio quisiera cambiar pero no puede. La postmodernidad y la globalización son caminos de más de una vía. Los hechos están a la vista.

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martes, 3 de junio de 2008

Resistencia ante la prepotencia

Antonio Peredo Leigue


No importó la abstención. Les tuvo sin cuidado la ilegalidad de su actuación. Ellos hicieron las leyes y ellos pueden infringirlas. Este es el resultado de los referendos autonómicos que realizaron, hace ya casi un mes en Santa Cruz, y este domingo en Beni y Pando. Buscaban arrasar con la votación y lo lograron, tachando una cantidad importante de inscritos, ignorando la inasistencia a las urnas y el rechazo público de los sectores rurales y urbanos de escaso ingreso.

Filadelfia, capital de una provincia de Pando, se rebeló contra el referendo por su estatuto. Los grupos de choque de la Juventud Cruceñista fueron hasta allí para golpear a los campesinos que expresaban su rechazo. Tres campesinos, entre ellos una mujer embarazada, fueron gravemente heridos. No hubo problemas, pues son personas que no considera como tales el estatuto autonómico.

En Trinidad, la capital del Beni, también ocurrieron incidentes del mismo tipo. Más todavía: los provocadores, jóvenes y no tan jóvenes, que envía el Comité Cívico de Santa Cruz a todas partes, acosaron a quienes conocían como opositores y no titubearon en sacarlos de sus casas para golpearlos. Claro que, después de la brutalidad que ejercieron en Sucre contra los campesinos, puede esperarse cualquier acto vandálico.


La prepotencia comiteísta
En los tres departamentos donde ya se realizaron los referendos para aprobar estatutos, se cometió una tras otra ilegalidad para contar con un arma contra el programa de cambio.

Comenzaron imponiendo a los vocales de las cortes electorales de cada departamento, una decisión contraria a la norma. Por supuesto que, tales vocales, son partidarios de sus respectivos comités cívicos. Este hecho ¿no significa acaso que los errores y la ilegalidad son, más bien, imputables al gobierno central y la Corte Nacional Electoral? La respuesta está en la ley marco de los referendos, aprobada a principios de 2004 que dice, específicamente, que el Congreso Nacional debe convocar a los referendos departamentales, en tanto éstos no cuenten con autoridades elegidas. No se trata sólo de un prefecto electo, sino del consejo departamental. Tan es así, que el prefecto cruceño, luego de su referendo, declaró que el Consejo que lo acompañó pasó a ser, sólo por su decisión personal, Asamblea Legislativa departamental. Esa es la segunda ilegalidad.

No es necesario resaltar que el prefecto actúa en consulta con el Comité Cívico, el cual sólo representa a los empresarios. Algo más: poco después, el prefecto hizo una gira por Europa, buscando reconocimiento y ayuda económica; fracasó rotundamente. Lo mismo le ocurrió al presidente del Senado de la República , parlamentario de Santa Cruz y, más propiamente, representante del Comité Cívico cruceño.

Para que no quede dudas de que toda esta jugada es maniobra comiteísta, el presidente de esa corporación empresarial, fue a Trinidad (Beni) y Cobija (Pando) y dispuso la presencia de sus grupos de choque.


Autonomía contra el pueblo
La autonomía departamental fue votada en el referendo realizado en julio de 2006. Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija dijeron sí a la autonomía. Según la norma establecida y la misma pregunta de aquella consulta, esos cuatro departamentos asumían el régimen autonómico, inmediatamente después que se aprobase la nueva Constitución Política del Estado. Por supuesto que los pueblos originarios gozarían de su propia autonomía, con diferentes características, pues ellos hicieron posible los cambios, reclamando el reconocimiento de su autodeterminación.

La autonomía departamental debe estar sometida a la Constitución Política. Sin ese respaldo, es imposible implementarla. Así está ocurriendo en Santa Cruz donde, quienes se oponen al proceso de cambio, quienes pretenden mantener los privilegios que tenían, se esmeraron en mantener la mejor apariencia de legalidad, aunque no lo consiguieron ni siquiera internamente. La CPE debe establecer el marco de actuación de las regiones autónomas. Eso es lo que hace el nuevo texto que los grupos comiteístas se resisten a reconocer; por lo contrario: exigen que sus estatutos sean reconocidos por el gobierno central y, al mismo tiempo, que se desconozca el nuevo texto constitucional elaborado por la Asamblea Constituyente.

Ocurre que, cada uno de esos estatutos, reclama una autoridad para el prefecto, superior a la que tendría el Estado nacional. De una u otra forma, esos textos redactados en los comités cívicos, establecen que las leyes nacionales deben adecuarse a sus estatutos regionales, que el gobierno central debe gobernar consultando a los prefectos y que los tribunales nacionales no pueden juzgar los temas departamentales. Pareciera una exageración del autor de esta nota, pero la referencia concreta está en los estatutos aludidos.

En medio de estas ilegalidades, sería absurdo referirse a los porcentajes de abstención, votos en contra y resistencia contra la prepotencia de los empresarios retrógrados. A ellos, los tiene sin cuidado transgredir la ley; lo han hecho tantas veces y siguen haciéndolo, que no les molesta reconocerlo en público.

El pueblo, mayoritariamente, está contra estos abusos. Mayoritariamente también demostrará cuál es el camino correcto para establecer autonomías para el pueblo.

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lunes, 2 de junio de 2008

La profecía de Marulanda

Marina Menéndez Quintero



«Un conflicto con tropas extranjeras se comienza, pero no se sabe cómo termina», me dijo Manuel Marulanda aquella mañana de junio del año 2001 en que tuvo la gentileza de recibirnos en la llamada Casa Roja, en un punto de la carretera que atraviesa San Vicente del Caguán, aprovechando la tranquilidad de la zona de despeje para el diálogo que abrió en 1998 el ex presidente de Colombia Andrés Pastrana.

La alusión denotaba una sencillez a tono con la esencia campesina que seguía identificando al jefe de las FARC, a quien ahora, tras su muerte por infarto a los casi 80 años, sus compañeros ensalzan como «inigualable estratega» y «conductor genial» formado de manera autodidacta entre las montañas, en Tolima. Allí emergió como líder de un grupo campesino de resistencia frente a la voracidad de las tropas de la oligarquía y en medio de la puja liberal-conservadora, bajo el aura determinante de la eterna lucha de los desposeídos por la tierra. Fue ese el núcleo fundador, en los 60, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que, más de 40 años después, coprotagoniza un conflicto donde pesa la millonaria ayuda en dinero, armas y asesores de Estados Unidos.

A eso se refería Marulanda aquel mediodía lluvioso mientras degustábamos un «tintico» en el amplio portalón de Casa Roja acompañados por Sandra, su compañera, y en lo que, más que entrevista, fue visita para la que pidió al colega Luis Enrique, de Prensa Latina, y a mí, abstenernos de usar grabadoras. De todas maneras —persuadió— llovía, y el ruido del agua sobre las tejas azafranadas, no dejaría escuchar....

Vestido con una sencilla camisa a cuadros diminutos y pantalón de montar, provisto de la indispensable toalla que usan al cuello los habitantes de esa y otras regiones colombianas para enjugar la transpiración, el jefe de las FARC había sido, también, premonitorio. A su muerte, el destino de la guerra en Colombia sigue marcado por la injerencia norteamericana, que entorpece el intercambio humanitario propuesto desde entonces por la insurgencia, e impide una salida negociada.

Más peligroso aun es que, bajo las presiones del Imperio, el conflicto se manipule hoy para crear un cisma regional y como punta de lanza contra procesos vecinos, tratando de herir de muerte a la por primera vez ostensible integración latinoamericana.

Los pasos unitarios que se dan ahora, todavía no eran previsibles en toda su magnitud en los tiempos de aquel encuentro. Y en Colombia había más esperanza acerca de una salida de paz. Unos días antes, los pocos reporteros que de un modo u otro habíamos logrado llegar, a bordo de la avioneta de Satena (la única línea aérea que hacía el trayecto) a San Vicente del Caguán, y desde allí, por terraplenes pedregosos, a la polvorienta localidad de La Macarena, éramos testigos del acto donde se concretó la liberación incondicional por las FARC de más de 300 policías y soldados del ejército, prisioneros en combate, y que la insurgencia ponía en libertad como prueba de buena voluntad para un canje.

Fue el primer gesto de la guerrilla con vistas al intercambio que posibilitara la entrega por el gobierno de los guerrilleros presos en las cárceles del Estado y sin proceso judicial. En esa época se cifraban en unos 300, ahora algunos dicen que podrían llegar a 500, incluyendo a los comandantes Sonia y Simón Trinidad, extraditados a Estados Unidos bajo cargos que incluyen las imputaciones de narcotráfico y terrorismo.

Sin embargo, aquel operativo, que implicó el movimiento hacia La Macarena de numerosos reos, fue menos riesgoso que la segunda liberación incondicional de las FARC el mes de enero pasado, cuando la insurgencia liberó a las diputadas Clara Rojas y Consuelo González, evadiendo el asedio de los aviones del ejército durante el trayecto hasta el punto de su liberación. Otros cuatro ex congresistas fueron entregados después.

Pero lo que ha seguido apunta cada vez más al alejamiento de cualquier tipo de acuerdo, así como tras el acto de La Macarena, posiblemente la última aparición pública del «camarada Marulanda», hubo un endurecimiento de las posiciones respectivas.

Sin respuesta positiva de parte del ejecutivo de Pastrana y para presionar por el canje, la guerrilla anunció la estrategia del secuestro de personalidades «canjeables» en virtud de la cual llegó a tener en su poder a más de 40. El gobierno, por su parte, no prorrogó la zona de despeje al término de su vigencia, el 20 de enero de 2002, y poco después rompió el diálogo.

Estaban a las puertas las elecciones y la conclusión del mandato de Pastrana, y el diálogo de paz permanecía entrampado y sin avances en casi ninguno de los 12 puntos donde la insurgencia pedía definiciones de índole económica y social para la nación.

Algunos meses antes, la presencia en San Vicente del Caguán de tres miembros del irlandés Sinn Feinn que fueron presentados como militantes del grupo armado IRA y como entrenadores de las FARC en el uso de explosivos, había atemperado ya las condiciones para lo que vendría, mientras el entonces jefe del Departamento de Estado, Colin Powell, visitaba Bogotá, y el vocero de la Casa Blanca, Richard Boucher, se declaraba «decepcionado» por la forma en que las FARC habían «abusado de las áreas bajo su control».

Ya habían ocurrido los atentados del 11 de septiembre de 2001 cuando el secuestro por las FARC de su primer «canjeable», el senador Jorge Eduardo Gechem, recientemente liberado, fue el puntillazo que usó EE.UU. para colocar el cartel de terroristas sobre las FARC.

Siete años después, tal definición sigue siendo el caballo sobre el cual Washington batalla para conspirar contra la unidad latinoamericana. Muchos adivinan su mano tras el operativo colombiano que masacró al principal negociador de las FARC, Raúl Reyes, junto a una veintena de hombres de su tropa, y a jóvenes estudiantes de México que visitaban su campamento.

Para la insurgencia, la inevitable muerte ahora de su líder se suma a la pérdida de Reyes, un hombre que por su labor al frente de la negociación era considerado el diplomático de la guerrilla, y quien tenía los contactos para la eventual revitalización del diálogo.

En comunicado donde reconocieron el deceso de su jefe, las FARC aseguraron que sus posiciones a favor del canje y la salida de paz se mantienen incólumes, aunque con la misma disposición de lucha.

Sin embargo, los esfuerzos desplegados desde Washington recuerdan los pesimistas augurios de Marulanda, aquel mediodía a la sombra del portalón de Casa Roja: «Un conflicto con tropas extranjeras no se sabe cómo termina...»

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Prohibido prohibir

Luis Britto García


Durante siglos las insurrecciones juveniles del Tercer Mundo preludiaron cambios y detonaron revoluciones sin que intelectuales ni medios les hicieran mayor caso. Después de la Revolución Mexicana, de la Soviética, de la China, de la Vietnamita, de la Cubana, la explosión demográfica de postguerra pobló Europa y Estados Unidos de jóvenes cuyas revueltas, por no provocar cambios ni revoluciones, fueron ensalzadas por medios e intelectuales como modélicas. Aun triunfadoras, las sublevaciones del Tercer Mundo son sepultadas por medios y pensadores en cómplice silencio. Aun derrotados, los alborotos del Primer Mundo son considerados fotogénicos, y nunca falta el memo que ante cualquier protesta estudiantil descubre que está inspirada por el “Mayo Francés”.


¡NO SÉ QUÉ QUIERO, PERO LO QUIERO YA!
La chispa del “Mayo Francés” salta de la «Internacional Situacionista», grupo de teóricos creado en 1957 para borrar diferencias entre arte y vida cotidiana mediante la implacable crítica de la sociedad masificada por la mercancía. Un núcleo «situacionista» escandaliza en 1966 la Universidad de Estrasburgo con un comic y un panfleto sobre «la miseria estudiantil, considerada en sus aspectos económico, político, sicológico, sexual y particularmente intelectual, acompañado de una modesta proposición para su remedio”. Como en Estados Unidos, la explosión demográfica de postguerra forzó en Francia una ampliación de facilidades educativas y de matrícula universitaria, que creció 121 % entre 1961 y 1967. El gobierno de De Gaulle anunció medidas para «contener la inflación» en los estudios superiores; los filtros selectivos del «Plan Fouchet» detonaron en noviembre de 1967 una huelga de 10.000 estudiantes en Nanterre, radicalizada por izquierdistas solidarios con los «situacionistas», los «Rabiosos» (Enragés) que prolongaron la agitación hasta el 22 de Marzo, cuando los estudiantes dirigidos por Daniel Cohn Bendit, ocuparon la Universidad.


¡SEAMOS REALISTAS, PIDAMOS LO IMPOSIBLE!
La acción de los «Rabiosos» se propagó hasta las universidades de Estrasburgo, Besanzon, Marsella, Saint-Nazaire, Caen y La Sorbona, cuyos estudiantes realizaron el 3 de mayo un gigantesco acto de apoyo a sus colegas de Nanterre y a Cohn—Bendit, para ese momento perseguido. El rector Roche llamó a la policía, que ocupó las instalaciones y detuvo 527 estudiantes. Las organizaciones juveniles llamaron a huelga. El lunes 6, unos 600.000 jóvenes se unían al paro. La represión policíaca convirtió el centro de Paris en campo de batalla. Los estudiantes recurrieron a la barricada, la consigna incendiaria y el motín callejero y lograron apoyo de organizaciones políticas como la UJCML (Unión de las Juventudes Comunistas Marxistas Leninistas) y el comité «Vietnam de Base». El Partido Comunista calificó al movimiento de «grupúsculos» y de «hijos de grandes burgueses» y terminó apoyándolo desde L'Humanité.


¡LOS SINDICATOS SON PROSTÍBULOS!
Los jóvenes estudiantes contagiaron a los obreros jóvenes. El 9 de mayo, 40.000 personas atravesaron París entonando «La Internacional». El 13, un millón de franceses se incorporó a las protestas. Según Alain Geismar, ese día «señaló la salida de los estudiantes del ghetto de las universidades, la salida de los obreros del ghetto de las empresas”. Una fulminante sucesión de huelgas y tomas sacudió las fábricas Sud-Aviation en Bougenais, Renault en Cleon, la metalurgia, los textiles, la minería, los transportes colectivos y el correo. El 18 de mayo, nueve millones de trabajadores estaban en huelga.


¡LA IMAGINACIÓN AL PODER!
La mejor intelectualidad adhirió a la revuelta. Godard, Truffaut y Lelouch suspendieron el XXI Festival de Cannes. El Living Theatre provocó una agitación critica en el Festival de Avignon; Sartre apoyó a los huelguistas. Se unieron a ellos los artistas de la Comedia Francesa y del Teatro Nacional Popular. La Confederación General de Trabajadores realizó cuatro grandes manifestaciones pacificas el día 24. El 28, estudiantes y obreros dominaban París con imponentes concentraciones.


¡NO PEDIMOS: TOMAMOS!
El movimiento integró sectores cada vez más amplios. Quizá hubiera devenido Revolución si la protesta ideológica estudiantil y la reivindicativa obrera hubieran incorporado la acción política y coordinada de los partidos de la izquierda tradicional. Éstos vacilaron. El Partido Comunista Francés y la Confederación General de Trabajadores transaron el conflicto por reivindicaciones laborales acordadas en Grenelle el 27. En un diálogo en el Odeón, Sartre instó a los amotinados a crear una vanguardia política, y Cohn Bendit replicó que ello sería frenar la “incontrolable efervescencia” de la protesta. La efervescencia no tardaría en disolverse en espuma.


¡ELECCIONES, TRAMPA CAZABOBOS!
De Gaulle llamó al general Massu, el carnicero de Argelia, comandante de los soldados franceses estacionados en Alemania, y convocó al electorado a un plebiscito en el cual se presentó como alternativa contra «le chienlit» (el caos). A la espera de la consulta, la insurrección perdió ímpetu. Los trabajadores fueron regresando a sus fábricas. La policía retomó los bastiones estudiantiles.


¡NO ME LIBEREN, YO PUEDO!
El encuentro fortuito de teóricos, agitadores estudiantiles, obreros en huelga y ciudadanos simpatizantes sobre las barricadas de París habla creado un espectáculo hermoso, pero no una Revolución. Para triunfar le faltó un aparato político organizado y coherente. Los existentes fallaron: la contracultura fracasó al no crear uno propio. La brevedad de la insurrección no le dio tiempo; el desencanto de la derrota le impidió estructurarlo luego. De Gaulle no obtuvo la mayoría en el plebiscito convocado y dimitió en abril de 1969. Las masas recibirían su abundante dosis de más de lo mismo. El gesto insurreccional desató en Francia, en Estados Unidos y en los países desarrollados el pánico de los bienpensantes y el agresivo contraataque de represión, cierre ideológico y conservadurismo que dominaría las décadas inmediatas, hasta culminar en estudiantados que protestan contra la ampliación de la matrícula universitaria gratuita y aborrecen a los obreros. Uno a uno, los miembros del partido internacional de la juventud empezaron a cumplir treinta años.

La juventud no legitima la causa: la causa legitima a la juventud.

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domingo, 1 de junio de 2008

Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago

Lázaro Barredo Medina


Hace 11 años, cuando una orquestada campaña mediática pretendió desacreditar a la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas y presentarla como un acto represivo contra los mercenarios, escribí en Trabajadores un comentario para llamar la atención sobre la doble moral de ciertos sectores políticos y cierta prensa en Estados Unidos, que hoy retomo en sus puntos principales por su vigencia.

Y me parece importante, porque han tratado siempre de incriminar a la decisión cubana de defenderse jurídicamente cuando declara ilícita cualquier forma de colaboración, directa o indirecta, para favorecer la aplicación de la Helms-Burton, y sobre todo a deformar el contenido de las normas jurídicas cuando tratan de impidir la actuación desfachatada de esos grupos "independientes" de Cuba, pero dependientes de Estados Unidos.

Cuba no ha hecho otra cosa que defenderse y estableció limitaciones que son comparativamente mucho menores que las vigentes actualmente en Estados Unidos para reprender las relaciones de los ciudadanos norteamericanos con un gobierno extranjero.

No se trata solo de las leyes del macartismo, en vigor todavía, y que tanto terror impusieron en la década de los cincuenta con el propósito de destruir al movimiento sindical, al Partido Comunista y otras organizaciones progresistas. Tampoco las leyes para la protección de la seguridad nacional, ni incluso las normas que sobre este asunto están contenidas en el Código Penal de ese país para castigar estas conductas.

Es todo el andamiaje adicional de reglas que fijan limitaciones para presionar a los ciudadanos estadounidenses y reprimirlos.

Veamos algunos ejemplos:

—Las regulaciones de control para Cuba de activos extranjeros, del Departamento del Tesoro prohíben:

1.—Recibir dinero del Gobierno cubano o de nacionales cubanos. (Sin embargo, Estados Unidos se arroga el derecho de dar financiamiento a los grupos contrarrevolucionarios, como lo establece la Ley Helms-Burton y el Plan Bush).

2.—Recibir cualquier valor del Gobierno cubano o de nacionales cubanos. Por ejemplo, se dice explícitamente que no se podrán recibir máquinas de escribir, equipos de fax, tinta, pluma, papel, etcétera. (La Sección 109 de la Ley Helms-Burton adjudica la potestad de hacerlo con los grupos contrarrevolucionarios en Cuba).

3.—Importar cualquier cosa de origen cubano (hasta fumar un habano puede ser sancionado).

4.—Suscribir contrato o acuerdo legal con el Gobierno cubano o con nacionales cubanos, esté o no evidenciado por escrito.

5.—Proveer servicio al Gobierno cubano o a nacionales cubanos, sea este sobre la base de la voluntariedad o para ser pagado.

6.—Recibir servicio del Gobierno cubano o de nacionales cubanos, incluso sin pago, tales como realizar estudios, elaborar informes, ofrecer conferencias o impartir clases.

Estas medidas prevén como castigo la privación de libertad de hasta 10 años y multas de hasta 250 000 dólares si es un individuo, o un millón de dólares si se trata de una corporación, o ambas. Adicionalmente, el Departamento del Tesoro puede imponer una especie de multa administrativa de hasta 50 000 dólares por esas violaciones.

—La Ley de registro de agentes extranjeros, donde se establece que todo ciudadano estadounidense que actúe como un agente de un gobierno, partido político, de un movimiento político, de una corporación o en nombre de individuos extranjeros deben registrarse como tal. La violación de este estatuto puede sancionarse con privación de libertad de hasta cinco años y fianza de 10 000 dólares, o ambas.

—La Ley Logan (The Logan Act) prohíbe a cualquier ciudadano de Estados Unidos que, sin autorización de su gobierno, mantenga correspondencia o relación con un gobierno extranjero "con el intento de influenciar medidas o la conducta de cualquier gobierno en relación con cualquier disputa o controversia con EE.UU. o a derrotar las medidas de Estados Unidos. La violación de estas disposiciones es castigable con una multa de 5 000 dólares y privación de libertad de hasta tres años, o ambas.

Salim Lamrani, profesor, periodista y escritor francés, en un artículo titulado Las contradicciones de Amnistía Internacional, comentaba cómo en las legislaciones penales de varios países europeos (Francia, Italia, España, Bélgica, Suiza, Suecia) existen sanciones sumamente severas sobre los individuos que actúen como pretenden hacerlo los mercenarios en Cuba.

Como subraya el investigador en este artículo: "El derecho internacional considera ilegal la financiación de una oposición interna en otra nación soberana. Dicha política viola de manera flagrante los principios y normas que rigen las relaciones entre los Estados. Todos los países del mundo disponen de un arsenal jurídico que les permite defender la independencia nacional contra este tipo de agresión extranjera, codificando como delitos las conductas que favorecen la aplicación de disposiciones que llevan a la subversión. Se trata de un deber primordial de cualquier Estado".

En las recientes mesas redondas quedaron bien explicitadas las revelaciones a la opinión pública acerca de las oscuras relaciones entre el terrorismo anticubano de Miami, los diplomáticos norteamericanos acreditados en La Habana y los grupos mercenarios de Estados Unidos que actúan en nuestro país, y todo lo concerniente al trasiego de dinero.

El gobierno de Estados Unidos quiere ahogar con el silencio su labor transgresora y, mientras tanto, retoman los ataques contra la capacidad cubana de defenderse. Es inaceptable esa cínica manera de actuar de haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

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