jueves, 4 de junio de 2009

¿Cuba en la OEA?

Atilio Borón
Rebelión

Luego de 47 años la 39ª Asamblea General de la OEA selló ayer un acuerdo para derogar por unanimidad la exclusión de Cuba aprobada en 1962. La resolución no impone condiciones a Cuba, aunque establece mecanismos que deberían ponerse en marcha en (el improbable) caso de que La Habana expresara su deseo de retornar a la OEA. La noticia da pie a diversas consideraciones.

Primero, la resolución es un síntoma de los grandes cambios que han tenido lugar en el panorama sociopolítico de América Latina y el Caribe en los últimos años y cuyo signo distintivo es la persistente erosión de la hegemonía norteamericana en la región.

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lunes, 1 de junio de 2009

Bolívar y "La Misteriosa Incógnita..."

Las Líneas de Chávez
Bolívar y "La Misteriosa Ingógnita..."

31-5-2009

Tenemos en la historia grandes ejemplos que deben servirnos de referencia objetiva.

Es asombroso el cómo y el cuán hondo hurgó nuestro padre Bolívar en la búsqueda de la esencia revolucionaria. O para decirlo con él y como él, en “el despeje de la misteriosa incógnita del hombre en libertad”. Y en esta monumental tarea adelantó sus pensamientos a los de grandes intelectuales y filósofos de estos dos siglos transcurridos. Y resulta también asombroso cómo sus ideas más avanzadas forman una gran vertiente cuyas aguas van a parar a ese maravilloso río que se llama el socialismo.

Ocurre así, exactamente, con el tema de la igualdad. Hagamos un recorrido de casi doscientos años, para constatarlo.

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sábado, 30 de mayo de 2009

¿Qué hacer con la OEA?

Atilio Borón
Rebelión

Las organizaciones -y las burocracias internacionales todavía más- se resisten tercamente a morir. Aunque hayan cumplido su ciclo y perduren como ruinosas huellas de un pasado que ya nunca volverá siempre tendrán ingeniosos defensores que urdirán los más intrincados razonamientos para postergar indefinidamente su inevitable ocaso. En este sentido la próxima reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) en San Pedro Sula, Honduras, está planteando la pregunta incorrecta, a saber: ¿debe o no Cuba volver a la OEA, y si vuelve, bajo cuáles condiciones? En realidad lo que hay que preguntarse es si existe alguna razón en virtud de la cual la OEA merece seguir existiendo. Y cuando se plantea esta pregunta, que es la correcta, la respuesta es inequívoca: No. No hay ninguna razón que justifique la continuidad de la OEA.

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Educador Infatigable

Reflexiones del compañero Fidel
Educador Infatigable

29-5-2009


Chávez es un educador infatigable. No vacila en describir lo que significa el capitalismo. Va desmontando una por una todas sus mentiras. Es implacable.

Describe el sentido de cada una de las medidas que el socialismo lleva al pueblo.

Conoce cuánto sufre el ser humano cuando él, su mujer, sus hijos, sus padres, sus vecinos, no tienen nada, y unos pocos lo tienen todo.

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martes, 26 de mayo de 2009

La propiedad en la lucha por el socialismo

Antonio Aponte


La esencia del Socialismo es restituir las relaciones amorosas entre los humanos, y de éstos con su entorno. Es integrar la sociedad que ha sido fragmentada. La descomposición de la sociedad se debe a siglos de sistemas que permiten la apropiación del trabajo, que es de todos, que es de la sociedad, por parte de una fracción de la misma. Este robo social se realiza usando como fundamento, como “pistola económica”, la propiedad nosocial de los medios de producción, y una espiritualidad, una conciencia egoísta, fragmentadora, que justifica el atraco y lo perpetúa.

Entonces:

La lucha por el Socialismo es en esencia la lucha por restituir la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, junto a la hegemonía de la Conciencia del Deber Social. Es decir, los medios de producción deben volver a ser propiedad de toda la sociedad, y los individuos deben adquirir conciencia de que su suerte está ligada, se realiza, a través de la suerte de la sociedad.

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lunes, 25 de mayo de 2009

Nada se puede improvisar en Haití

Reflexiones del compañero Fidel
Nada se puede improvisar en Haití

24-5-2009


Leí hace cinco días un despacho noticioso informando que Ban Kimoon nombraría a Bill Clinton como su enviado especial para Haití.

"Clinton acompañó el pasado mes de marzo al Secretario General a una visita oficial de dos días a Haití –-afirma el despacho— para respaldar el plan de desarrollo elaborado por el Gobierno de Puerto Príncipe, que busca despertar la aletargada economía haitiana.

"El ex presidente ha mantenido un notable compromiso filantrópico con la nación antillana a través de la Iniciativa Global Clinton.

"Es un honor aceptar la invitación del Secretario General para ser el enviado especial para Haití", declaró el ex mandatario.

"Clinton señaló que el pueblo y el Gobierno de Haití tienen la capacidad de superar los graves daños que causaron las cuatro tormentas que arrasaron el país el año pasado".

Al día siguiente, la misma agencia noticiosa informaba que la señora Clinton, Secretaria de Estado, llena de júbilo, declaró que "Bill era un enviado estelar". Por su parte, "el Secretario de la ONU confirmó que había nombrado a Clinton como su nuevo enviado especial para Haití. Estuvimos juntos hace dos meses en ese país y su presencia ayudó a levantar la conciencia de la comunidad internacional sobre los problemas del país caribeño.

"La ONU teme que tras un período de varios años de relativa calma apuntalada por la MINUSTAH la inestabilidad política vuelva al país."

Se vuelve a repetir en el nuevo despacho la historia de "los cuatro ciclones y tormentas que causaron 900 muertos, ocasionaron 800 mil damnificados y destruyeron la escasa infraestructura civil del país".

La historia de Haití y su tragedia es mucho más compleja.

Después de Estados Unidos, que proclamó la soberanía en 1776, Haití fue el segundo país de este hemisferio que conquistó la independencia en el año 1804. En el primer caso, los descendientes blancos de los colonos que fundaron las 13 colonias inglesas, creyentes fervorosos, austeros e instruidos, que eran propietarios de tierras y de esclavos, sacudieron el yugo colonial inglés y disfrutaron de la independencia nacional, no así la población autóctona, ni los esclavos africanos o sus descendientes, que carecían de todo derecho, a pesar de los principios incluidos en la Declaración de Philadelphia.

En Haití, donde más de 400 mil esclavos trabajaban para 30 mil propietarios blancos, por primera vez en la historia de la humanidad los hombres y mujeres sometidos al odioso sistema fueron capaces de abolir la esclavitud, mantener y defender un estado independiente, luchando contra soldados que habían puesto de rodillas a las monarquías europeas.

Aquella etapa coincidió con el auge del capitalismo y el surgimiento de poderosos imperios coloniales, que dominaron las tierras y los mares del planeta durante siglos.

Los haitianos no fueron los culpables de su actual pobreza, sino las víctimas de un sistema impuesto al mundo. No inventaron el colonialismo, el capitalismo, el imperialismo, el intercambio desigual, el neoliberalismo ni las formas de explotación y saqueo que han imperado en el planeta durante los últimos 200 años.

Haití dispone de 27 750 kilómetros cuadrados de superficie donde, según estimados confiables, la población alcanzó ya, en el 2009, la cifra de 9 millones de habitantes. El número de personas por kilómetro cuadrado de tierra cultivable se eleva a 885, uno de los más altos del mundo, sin desarrollo alguno de industrias u otros recursos que le permitan adquirir el mínimo de medios materiales indispensables para la vida.

El 53 por ciento de la población vive en el campo, la leña y el carbón constituyen el único combustible doméstico disponible para gran parte de las familias haitianas, lo que dificulta la reforestación. La ausencia de bosques, que con el suelo mullido de hojas, ramas y raíces, retienen el agua, facilita el daño humano y económico que las lluvias intensas ocasionan en poblados, caminos y cultivos. Los huracanes, como es sabido, causan daños adicionales considerables, que serán cada vez mayores si el clima continúa cambiando aceleradamente. No es un secreto para nadie.

Nuestra cooperación con la población de Haití comenzó hace diez años, cuando precisamente los huracanes George y Mitch azotaron el Caribe y a países de Centroamérica.

René Preval ejercía el cargo de Presidente de Haití y Jean-Bertrand Aristide era jefe de Gobierno. El primer contingente de 100 médicos cubanos fue enviado el 4 de diciembre de 1998. La cifra de colaboradores cubanos de la salud en Haití se elevó posteriormente a más de 600.

Fue en aquella ocasión cuando se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, donde estudian actualmente más de 12 mil jóvenes latinoamericanos. A partir de entonces se concedieron a los jóvenes haitianos cientos de becas en la Facultad de Medicina de Santiago de Cuba, una de las más experimentadas del país.

En Haití el número de escuelas primarias había crecido e iba avanzando. Hasta las familias más humildes ansían que sus hijos estudien, como única esperanza de que puedan sobrevivir a la pobreza laborando dentro o fuera de su país. El programa cubano de formación de médicos fue bien recibido. Los jóvenes seleccionados para estudiar en Cuba tenían buena preparación básica, herencia quizás de los avances de Francia en ese terreno. Debían emplear un año en el curso premédico, que incluía también el idioma Español. Ha constituido una buena cantera de médicos de calidad.

En nuestras facultades médicas se han graduado como especialistas en Medicina General Integral 533 jóvenes haitianos, de ellos, 52 estudian en Cuba una segunda especialidad que se necesita actualmente. Otro grupo de 527 ocupan las matrículas que le corresponden a la República de Haití.

En ese país laboran en la actualidad 413 profesionales cubanos de la salud que prestan gratuitamente sus servicios a ese pueblo hermano. Los médicos cubanos están presentes en los diez departamentos del país y en 127 de las 137 comunas. También prestan servicios más de 400 médicos haitianos formados en Cuba, y los alumnos del último año que realizan la práctica docente en el propio Haití —junto a nuestros médicos—, lo que hace un total de más de 800 jóvenes haitianos consagrados a los servicios médicos en su Patria. Esa fuerza crecerá cada vez más con los nuevos graduados haitianos.

El reto fue duro, los médicos cubanos se encontraron con problemas difíciles. La mortalidad infantil era superior a 80 por cada mil nacidos vivos, la perspectiva de vida estaba por debajo de los 60 años, la prevalencia del Sida en la población adulta en el año 2007 alcanzaba la cifra de 120 mil ciudadanos. Decenas de miles de niños y adultos de diversas edades mueren todavía cada año por enfermedades infectocontagiosas como tuberculosis, malaria, diarreas, dengue y por malnutrición, por señalar solo algunos índices. El propio VIH es ya una enfermedad que puede enfrentarse y garantizar la vida de los pacientes. Pero esto no se logra en un año; es imprescindible una cultura de salud, que el pueblo haitiano adquiere con creciente interés. Se observan avances que demuestran la posibilidad de mejorar considerablemente los índices de salud.

En tres centros oftalmológicos creados en Haití, han sido operados de la vista 37 109 pacientes. Los casos que allí no pueden operarse por su complejidad, se envían a Cuba, donde son atendidos sin costo alguno.

Con la cooperación económica de Venezuela, se están creando 10 Centros de Diagnóstico Integrales, equipados con tecnología moderna que ya está adquirida.

Más importante que los recursos que la comunidad internacional pueda aportar, es el personal humano que utilice tales recursos.

Nuestro modesto apoyo al pueblo de Haití ha sido posible a pesar de que los ciclones de que habló Clinton nos golpearon también a nosotros. Una buena prueba de que lo que ha faltado en el mundo es la solidaridad.

Podría hablarse igualmente del aporte cubano a los programas de alfabetización y en otros campos, a pesar de nuestros limitados recursos económicos. Pero no deseo extenderme ni es deseable hacerlo para hablar de nuestro aporte. Me concentré en la salud, porque es un tema ineludible. No tememos que otros hagan lo que estamos haciendo. Los jóvenes haitianos que se forman en Cuba están convirtiéndose en los sacerdotes de la salud, que en número creciente ese pueblo hermano requiere.

Lo más importante es la creación de nuevas formas de cooperación que este mundo egoísta tanto necesita. Los organismos de Naciones Unidas pueden testimoniar que Cuba está aportando lo que ellos califican como Programas Integrales de Salud.

Nada se puede improvisar en Haití y nada será fruto del espíritu filantrópico de institución alguna.

Al proyecto de la Escuela Latinoamericana de Medicina, se añadió más tarde el nuevo programa de formación en Cuba de médicos procedentes de Venezuela, Bolivia, el Caribe, y otros países del Tercer Mundo, a medida que sus programas de salud lo demandaban con urgencia. Hoy sobrepasan la cifra de 24 mil jóvenes del Tercer Mundo los que estudian Medicina en nuestra Patria. Ayudando a otros nos hemos desarrollado también en ese campo, y constituimos una importante fuerza. ¡Eso, y no el robo de cerebros, es lo que practicamos! ¿Pueden afirmar lo mismo los países ricos y superdesarrollados del G-7? ¡Otros seguirán nuestro ejemplo! ¡No lo dude nadie!

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domingo, 24 de mayo de 2009

Aló, el Sur también existe

Las líneas de Chávez
Aló, el Sur también existe

24-5-2009

El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, rinde honores a la memoria de quien se refirió como el cantor del pueblo, el poeta uruguayo, Mario Benedetti, voz y conciencia nuestroamericana, quien partió de la vida terrenal el domingo pasado


Canto oriental, canto amigo
canto mil veces cantado
suena el clarín de los gallos
cuando la mañana viene
y como dice Benedetti
el canto no se ha acabado

Con estos versos de un cantor del pueblo nuestro, Alí Primera, quiero honrar de nuevo la memoria de otro cantor del pueblo, nuestro poeta y camarada Mario Benedetti, voz y conciencia nuestroamericana. Eso fue, es y será por siempre nuestro amado maestro: canto oriental, canto amigo, canto mil veces cantado, canto de nunca acabar, clarín de todos los gallos anunciando infinitos amaneceres para esta Patria Grande de todos.

Benedetti fue un hombre comprometido plenamente con el socialismo, la voz que siempre se encargará de recordarle al mundo que el Sur también existe.

Nuestro Sur, ahora más que nunca, existe y existirá: tal vez sea nuestro homenaje más sincero al poeta el hecho mismo de que la mala nueva de su partida nos sorprendiera precisamente más allá de las pampas, en el corazón de la Patagonia argentina: allá estábamos, avanzando en el fortalecimiento del eje Caracas-Buenos Aires, carril central de la geopolítica integradora para hacer realidad el proyecto de la gran potencia suramericana.

Como una espiral que todo lo devora, la “crisis perfecta” del capitalismo global sigue avanzando a pasos agigantados, y no sabemos a dónde llegará ni cuándo parará. Sabemos, eso sí, que los remedios y tratamientos anunciados por los países más poderosos del Norte, con su arquitectura financiera y sus políticas hegemónicas, no lograron superar las grandes contradicciones desatadas en el seno del imperio capitalista mundial y que hoy constituyen un verdadero azote mundial.

¿Cuál será entonces, debemos preguntarnos, el verdadero y eficaz remedio para tamaña enfermedad mundial?

No tengo la menor duda y por tanto lo afirmo categóricamente: es Bolívar el principal portaestandarte de las fórmulas salvadoras, es Bolívar el baquiano mayor que se ha colocado de nuevo en vanguardia, doscientos años después.

Desde el Monte Sacro, a las afueras de Roma, comenzó a decirlo, aquel 15 de agosto de 1805 (¡Tenía apenas 22 años recién cumplidos!): “Este pueblo ha dado para todo (refiriéndose a Roma y a su imperio), menos para la causa de la humanidad… pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada”.

Y luego continúa perfilando su utopía, que convertirá en juramento y en razón de vida: “La civilización que ha soplado del Oriente ha mostrado aquí todas sus fases, ha hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despeje de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el nuevo mundo”.

Su pensamiento es profundo, intenso, filosófico, hasta matemático. Y va perfilando desde entonces y hasta hoy, las soluciones a la “misteriosa incógnita”.

Trece años después, desde las riberas del Orinoco y en plena guerra de liberación, Bolívar le escribe al Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Sr. Juan Martín Pueyrredón, ahora sobre el propio y gigantesco teatro de operaciones, de cuyas profundidades emergía un gran parto histórico: “Cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan comunicaciones más frecuentes y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano; que, formando de todas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas”.

Y concluye señalando magistralmente el objetivo supremo: “La América así unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas”.

¡Vaya qué fórmula, vaya qué baquiano, vaya qué desafío el nuestro!

Y en 1824, el 7 de diciembre, sobre el mapa vivo del nuevo mundo, del mundo nuevo, desde las alturas de Lima, Bolívar continúa inventando la fórmula salvadora, cuando convoca a todos los pueblos de las repúblicas nacientes, antes colonias españolas, al Congreso de Panamá.

“Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos”.

“Diferir más tiempo la asamblea general de los plenipotenciarios de las repúblicas que de hecho están ya confederadas, hasta que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que produciría aquella asamblea desde su instalación. Estas ventajas se aumentan prodigiosamente si se contempla el cuadro que nos ofrece el mundo político, y muy particularmente, el continente europeo”.

Y concluye con una especie de profecía conminatoria que hasta hoy nos abarca, nos convoca, nos impulsa: “Si V. E. no se digna adherir a él, preveo retardos y perjuicios inmensos, a tiempo que el movimiento del mundo lo acelera todo, pudiendo también acelerarlo en nuestro daño”.

No hay duda: este es el camino. Hoy apenas si tenemos tiempo, aceleremos el paso, como obligación suprema.

Hacia adentro del país, aumentemos las revoluciones de todas las máquinas en la construcción del socialismo. Y al mismo tiempo, hacia afuera de Venezuela, aceleremos todas las dinámicas integradoras. Citábamos a Perón hace unos días en Buenos Aires: “El siglo XXI nos conseguirá, o unidos o dominados”.

En ese portentoso libro que es “Más allá del Capital”, Mészáros, señala:

“Las crisis son entonces una conminación general que apunta más allá de la presuposición…”. Se refiere a presuposición del mercado mundial como totalidad terminante, como “destino manifiesto”, como inevitable fin de la historia y solución de los males del mundo, para concluir la frase con su visión futurista, transicional, socialista: “Y (las crisis son) el apremio que conduce hacia la adopción de una forma histórica nueva”.

Sin duda alguna, la actual crisis mundial del capitalismo es parte del tránsito hacia esa forma histórica nueva: ¡El socialismo del siglo XXI!

Y precisamente por ese camino vamos, al estar hoy domingo, cuando estas líneas salen al aire, en Quito, esta heroica ciudad capital del Ecuador.

Aquí, donde un pueblo también bolivariano, conducido por el presidente Rafael Correa, también socialista, está en plena revolución ciudadana, bolivariana, sucrista y alfarista.

Hoy es 24 de mayo. Hace 187 años, en las filas del volcán Pichincha, aquella suma de pueblos que era el Ejército Libertador selló la independencia definitiva de todo el territorio que, por ese entonces, se llamaba Quito: aquel 24 de mayo de 1822, Antonio José de Sucre, Mariscal de América, se revelaría como un brillante estratega y un magnífico conductor de tropas. Pichincha fue el luminoso preludio de lo que, dos años después, sería Ayacucho: el dominio español en la América del Sur recibió un durísimo golpe que lo dejaría tambaleante, quedándole solamente el Perú como último reducto. Pero, más importante aún, Pichincha proyecta plenamente su vigencia en el presente suramericano: Pichincha es aquí y ahora fuente viva de inspiración para el cambio de época que nuestros pueblos están haciendo realidad. Pichincha es el compromiso irrenunciable de marchar unidos hacia el porvenir: en el horizonte ya está brillando el sol de nuestra independencia definitiva y comienza a iluminarnos con sus rayos. Y con nosotros y nosotras, van al frente Bolívar, Sucre y Manuela, para abrirnos el camino hacia la victoria final.

Esta semana que recién finaliza fue de grandes satisfacciones, allí donde nuestra industria de los hidrocarburos y metalúrgica se fortalece y alcanza todo el valor estratégico que nunca tuvo para nosotros como nación. En El Tejero, Monagas, tomamos control de las operaciones de compresión e inyección de gas en el oriente del país, y en Puerto Ordaz dimos otro gran paso al frente con la nacionalización de las metalúrgicas y una planta de cerámicas. Como lo establece nuestra Constitución, nuestro Estado se reserva el control de todas las actividades productivas que sean de valor estratégico para nuestra nación. Pero nunca, jamás, en contra de los verdaderos protagonistas de nuestras industrias de los hidrocarburos y básicas: sus trabajadores. En uno y otro sector han salido fortalecidos como consecuencia de un real y verdadero acto de justicia para hombres y mujeres que en su mayoría vivían bajo la humillante condición de “tercerizados”, neoesclavismo que nos dejaron décadas de neoliberalismo. Como consecuencia de estos actos de soberanía, se despeja el horizonte para la constitución del gobierno obrero que poco a poco tomará el control de todas esas empresas. Lo dije en Puerto Ordaz, y de ello estoy convencido: así como Guayana es el Macizo Guayanés, será también el macizo donde asentar la plataforma para la construcción del socialismo con la clase obrera como vanguardia.

Aló Presidente cumplió sus primeros diez años. Gracias a todos y a todas quienes lo han hecho posible. Tú, compatriota, ustedes camaradas, le dan la vida.

Pues que viva nuestro Aló dominguero, alegre y bonito. Para seguir “despejando la misteriosa incógnita”. Allá aquellos con su odio. Aquí nosotros con esta alegría.

¡Venceremos!

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Un fenómeno llamado Che

Antonio Aponte


Si consideramos el pensamiento revolucionario universal como una sucesión de ideas, podríamos hacer la siguiente secuencia. Veamos.

Primer escalón, la solución de los problemas sociales se coloca en la zona espiritual, representa este peldaño el cristianismo, la superación de las adversidades es remitida al cielo, al otro mundo.

La esencia de los problemas sociales, la miseria, la pobreza, es detectada con certeza impresionante, y la propuesta para su superación asombra: la esencia de los problemas sociales es el egoísmo, y la solución es “ama a tu prójimo como a ti mismo” “amaos los unos a los otros”. La concreción, la implementación de estos dos mandamientos, se ubica en el mundo espiritual, en la voluntad, en la conciencia.

Así, el mundo revolucionario durante mucho tiempo estuvo buscando alivio a los males sociales en el espíritu, remitía las angustias a otro mundo. No relacionaban la espiritualidad con la materialidad. En este período surgieron conventos, zonas de oración, de fraternidad, surgieron los falansterios del Socialismo Utópico, intentos de soluciones que no pasaron límites discretos.

Posteriormente en el segundo escalón surgen las ideas que dan preeminencia a lo material, se pensaba que allí estaba la solución. Producir, comerciar, era la orden del día, eran tiempos del sueño americano. La solución es individual, si hay ganas de trabajar, si no se es flojo, se surge, se resuelve el problema de la pobreza, entonces, la pobreza es un problema individual, y de falta de vocación.

Estas ideas son la base que sustentan al capitalismo, de más está decir que no solucionan los problemas, al contrario, los profundizan.

El tercer peldaño nos dice que la materialidad y la espiritualidad sí tienen relación, que la materialidad sostiene a la espiritualidad, la condiciona, la determina. Que es suficiente resolver la Propiedad Social para que se produzca una conciencia revolucionaria. Eran los días del Socialismo Soviético tardío. Ya conocemos el desenlace de este esquema.

El fracaso del Socialismo real trajo desolación en el mundo, se pensó que con ese derrumbe se había demostrado que la cima de la humanidad era el capitalismo, que ese era el sistema que correspondía a la naturaleza humana. Que más allá no había nada, que habíamos llegado al final de la historia.

Pero, una pequeña isla desentonaba, el Socialismo persistía allí, resistía al acecho del mayor imperio que haya conocido la humanidad. Los ojos del mundo revolucionario se volvieron hacia allá, hacia Cuba, allí estaba la Esperanza y la respuesta.

¿Qué había pasado allá, por qué resistía?

La contestación la dio Fidel: “vivíamos con un adivino y no nos habíamos dado cuenta”, ese adivino era, es el Che.

El Che representa, sin duda, el último peldaño en la evolución del pensamiento revolucionario: la conciencia y la materialidad forman un complejo donde se condicionan mutuamente, y en ese complejo lo más importante es la Conciencia del Deber Social.

Debemos estudiar al Che, sin duda, el pensamiento revolucionario más avanzado.

¡Socialismo es Estudio!

¡Chávez es Socialismo!

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