domingo, 18 de enero de 2009

La invasión israelí de Gaza y los yacimientos marinos de gas

Michel Chossudovsky


La invasión militar de la Franja de Gaza por el ejército de Israel tiene relación directa con el control y la posesión de las reservas estratégicas de gas en la costa.

Esta es una guerra de conquista. Descubiertos en 2000, existen amplias reservas de gas frente a la costa de Gaza.

A la British Gas (BG Group) y a su socio, la Athens based Consolidated Contractors International Company (CCC), de propiedad del libanés Sabbagh Koury y su familia, se les concedió los derechos de exploración del petróleo y el gas por 25 años en un acuerdo firmado en noviembre de 1999 con la Autoridad Nacional Palestina.

Los derechos a los yacimientos de gas en alta mar son, respectivamente, de la British Gas (60 por ciento); Consolidated Contractors (CCC) (30 por ciento) y del Fondo de Inversiones de la Autoridad Palestina (10 por ciento). (Haaretz, 21 de octubre de 2007).

El Acuerdo PA-BG-CCC incluye el desarrollo del campo y la construcción de un gasoducto. (Middle East Economic Digest, 5 de enero, 2001).

La licencia a BG abarca toda la zona marina en alta mar de Gaza, que es contíguo a varias instalaciones de gas de la costa de Israel. (Véase mapa). Cabe señalar que el 60 por ciento de las reservas de gas a lo largo de la costa de Gaza e Israel pertenecen a Palestina. El Grupo BG ha perforado dos pozos en el año 2000: el Marina de Gaza-1 y el Marina de Gaza -2. Sus reservas se estiman por British Gas de ser del orden de 1,4 billones de pies cúbicos, por un valor de aproximadamente 4 mil millones de dólares. Estas son las cifras hechas públicas por British Gas. El tamaño de las reservas de gas de Palestina podría ser mucho mayor.

¿Quién es el titular de los yacimientos de gas?

La cuestión de la soberanía sobre Gaza de los campos de gas es crucial. Desde un punto de vista jurídico, la reservas de gas pertenecientes a Palestina.

La muerte de Yasser Arafat, la elección del gobierno de Hamas y la ruina de la Autoridad Palestina han permitido a Israel establecer un control de facto en Gaza y de las reservas de gas de la costa.

British Gas (BG Group) ha negociado con el gobierno de Tel Aviv. A su vez, el gobierno de Hamas ha sido puenteado en cuanto a la exploración y el desarrollo de los derechos sobre los yacimientos de gas.

La elección del Primer Ministro Ariel Sharon en 2001 fue un importante punto de inflexión. La soberanía de Palestina sobre los yacimientos marinos de gas fue impugnada en el Tribunal Supremo de Israel. Sharon declaró inequívocamente que "Israel nunca comprará gas de Palestina" de Gaza al entender que las reservas de gas en alta mar pertenecen a Israel.

En 2003, Ariel Sharon, vetó un primer acuerdo, que permitiría a British Gas para suministro de gas natural a Israel desde Gaza desde los pozos en alta mar. (The Independent, 19 de agosto de 2003)

La victoria electoral de Hamas en 2006 fue favorable a la desaparición de la Autoridad Palestina, que pasó a estar confinado en Cisjordania, en el marco del mandato de Mahmoud Abbas.

En 2006, British Gas "estaba cerca de firmar un acuerdo para el bombeo de gas a Egipto." (Times, mayo 23, 2007). Según los informes, el Primer Ministro británico Tony Blair intervino en nombre de Israel con el fin de evitarel acuerdo con Egipto.

Al año siguiente, en mayo de 2007, el Gabinete israelí aprobó una propuesta por el Primer Ministro Ehud Olmert "para comprar el gas de la Autoridad Palestina." La propuesta de un contrato por 3,5 mil millones de euros, con ganancias del orden de 1,6 mil millones de euros de los cuales 800 millones se destinan a los palestinos.

Tel Aviv, sin embargo, no tenía intención de compartir los ingresos con Palestina. Un equipo de negociadores de Israel fue creado por el Gabinete israelí para bloquear un acuerdo con el BG Group, evitando tanto al gobierno de Hamas y a la Autoridad Palestina:

"Las autoridades de la defensa israelíes quieren pagar con bienes y servicios, y no desean que el dinero vaya al control del Gobierno de Hamas". (Ibid, )

El objetivo era esencialmente anular el contrato firmado en 1999 entre el BG Group y la Autoridad Palestina bajo mandato de Yasser Arafat.

En virtud de la propuesta de 2007 del acuerdo con BG, el gas de los pozos palestinos de la costa de Gaza iba a ser canalizado por una tubería submarina al puerto israelí de Askalún (Ashkelon). Así se transfería el ontrol sobre la venta de gas natural a Israel.

La operación fracasó. Las negociaciones fueron suspendidas:

"El Jefe del Mossad, Meir Dagan, se opuso al acuerdo por motivos de seguridad, dado que los productos iban a financiar el terror". (Gilad Erdan, Discurso a la Knesset sobre el tema "La intención de la Vice-Primer Ministro Ehud Olmert para la compra de gas a los palestinos, los pagos servirán de Hamas", 1 de marzo de 2006, citado en el Teniente General (retirado) Moshe Yaalon, ¿El Futuro de la compra de a British Gas de Gaza amenazan a las aguas costeras de la Seguridad Nacional de Israel? Centro Jerusalén para Asuntos Públicos, de octubre de 2007)

La intención de Israel fue a cerrar la posibilidad de que se paguen regalías a los palestinos. En diciembre de 2007, el Grupo BG se retiró de las negociaciones con Israel y en enero de 2008 cerró su oficina en Israel. (web BG).

Plan de invasión en la mesa de dibujo

El plan de invasión de la Franja de Gaza en virtud de la " Operation Cast Lead " se puso en marcha en junio de 2008, según fuentes militares israelíes:

"Según fuentes de la defensa, el ministro de Defensa, Ehud Barak, dio instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel para preparar la puesta en funcionamiento hace más de seis meses [en junio o antes de junio], a pesar de que Israel estaba empezando a negociar un

acuerdo de cese el fuego con Hamas." (Operation "Cast Lead": Israeli Air Force strike followed months of planning, Haaretz, 27 de diciembre de 2008)

Ese mismo mes, las autoridades israelíes entraron en contacto con British Gas, con miras a reanudar las negociaciones relativas a la compra de gas natural de Gaza:

"Tanto el Ministerio de Finanzas, con el director general y el Ministerio de Infraestructuras Nacionales con el director general Hezi Kugler Convinieron en informar a BG del deseo de Israel de renovar las conversaciones.”

Las fuentes agregaron que BG no ha respondido oficialmente a Israel sobre la solicitud, pero que los ejecutivos de la empresa probablemente han llegado a Israel hace un par de semanas para celebrar conversaciones con funcionarios del Gobierno. "( Globes online- Israel's Business Arena, 23 de junio de 2008)

La decisión de acelerar las negociaciones con British Gas (BG Group) coincidió, cronológicamente, con la planificación de la invasión de Gaza iniciada en junio. Parece que Israel estaba ansioso para llegar a un acuerdo con el Grupo BG antes de la invasión, que ya estaba en una avanzada fase de planificación.

Por otra parte, las negociaciones con British Gas se llevaron a cabo por

el gobierno de Ehud Olmert con el conocimiento de que había una invasión

militar sobre la Mesa de Dibujo. Con toda probabilidad, un nuevo acuerdo postbélico político-territorial de la Franja de Gaza también está contemplado por el gobierno israelí.

De hecho, las negociaciones entre British Gas y los funcionarios israelíes estaban en marcha en octubre de 2008, 2-3 meses antes del comienzo de los bombardeos de 27 de diciembre.

En noviembre de 2008, el Ministerio israelí de Finanzas y el Ministerio de Infraestructuras Nacionales dieron instrucciones a la Israel Electric Corporation (IEC) para entrar en negociaciones con British Gas, para la compra de gas natural a partir de la concesión BG offshore en Gaza. (Globes, 13 de noviembre de 2008)

"El director general Yarom Ariav del Ministerio de Finanzas y director general Hezi Kugler del Ministerio de Infraestructuras Nacionales escribió a la IEC CEO Amos Lasker recientemente, informándole de la decisión del gobierno de permitir que las negociaciones avancen, en consonancia con el marco de la propuesta se aprobó a principios de este año.

El Consejo de la IEC, encabezado por el presidente Moti Friedman, aprobó los principios de la propuesta marco, hace unas semanas. Las conversaciones con la BG Group se iniciará una vez que que la junta apruebó la exención de una oferta. "(Globes de 13 de noviembre de 2008)

Geopolítica y Energía de Gaza

La ocupación militar de Gaza tiene la intención de transferir la soberanía de los yacimientos de gas a Israel, en violación del derecho internacional.

¿Qué podemos esperar a raíz de la invasión?

¿Cuál es la intención de Israel con respecto a las reservas de gas natural de Palestina?

¿Un nuevo acuerdo territorial, con la presencia de israelíes y / o "el mantenimiento de la “Tropas de paz"?

¿La militarización de toda la costa de Gaza, que es estrategia para Israel?

¿La pura y simple confiscación de campos de gas palestinos y la declaración unilateral de la soberanía israelí sobre Gaza y sus zonas marítimas?

Si esto ocurriera, el gas de los campos de Gaza quedarían integrados en las instalaciones en alta mar de Israel, que son contiguos a los a la Franja de Gaza.

Estas instalaciones en alta mar también están conectadas a Israel por el corredor de transporte de energía, que se extiende desde el puerto de Eilat, que es la terminal de un oleoducto, en el Mar Rojo hasta el Terminal del puerto de Askalún (Ashkelon), al norte de Haifa, y, finalmente, la articulación a través de un proyecto de oleoducto turco-israelí con el puerto turco de Ceyhan.

Ceyhan es el terminal del oleoducto Bakú, oleoducto transcaspio Ceyhan. "Lo que se prevé es enlazar el oleoducto BTC del gaseoducto Trans-Israel Eilat- Askalún (Ashkelon), también conocido como el Israel Tipline". (Véase Michel Chossudovsky, La guerra en el Líbano y la Batalla por el Petróleo, Global Research, 23 de julio de 2006)

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sábado, 17 de enero de 2009

Bombas, niños y cemento

Osvaldo Bayer


Cuatrocientos niños muertos ya en Gaza. (Y seis niños quemados en La Boca.) Todas las noches, en la pantalla podemos ver el siniestro espectáculo: bombas que estallan en medio de poblaciones, llamaradas, columnas de humo, rostros trágicos cubiertos de miedo y de impotencia. Tanques por las calles habitadas por mujeres, niños, vendedores, gente sin destino. Luego, el rescate de las víctimas en medio de ruinas, ruinas, ruinas, ruinas. Cadáveres de niños: caras ensangrentadas y ojos abiertos de sorpresa, ya muertos. Niños destrozados. (Seis niños mueren quemados en La Boca, en extrema pobreza; sí, en La Boca, allí donde Maradona ganó millones, donde van los domingos a gritar gol cada vez más fuerte y pagamos miles por cada gol y cada pase. Allí mueren niños desalojados. Medio millón de seres humanos en villas miseria. Record argentino. Producto genuinamente argentino. Sigamos rogando a Dios. Por algo monseñor Angelelli salió a la calle, y así le fue.)

En Alemania no se quiere hablar de Gaza. El drama es demasiado grande. Un lector ha escrito en un diario: “Qué les vamos a reprochar a los judíos lo de Gaza si nosotros les enseñamos ese camino, con Auschwitz. Gaza es el nuevo Auschwitz”. Muros, guardianes, hambre, y la muerte siempre presente. Más los bombardeos impunes. Los cohetes de Hamas parecen esos petarditos de primero de año comparados con las bombas israelíes que desmoronan manzanas enteras en una ciudad abierta y sin defensas.

Todos los responsables de la política mundial miran para otro lado. Sí, algunos hacen tímidas gestiones y salen sonrientes en los noticieros. Obama espera. ¿Y si Obama, el primer día del bombardeo de Gaza, se hubiera trasladado allí y gritado: “¡De aquí no me muevo hasta que terminen los bombardeos!”? ¿Qué hubiera pasado? Se hubieran salvado cuatrocientos niños. ¿Y si esa actitud la hubieran tenido todos los jefes de gobierno europeos y se hubieran reunido en sesión permanente en una escuela palestina? La primera ministra alemana Merkel, demócrata cristiana ella, dijo solemnemente: “Todo es resultado de los ataques de Hamas”. Así de sencillo. Es que si tal vez hubiese dicho la verdad, habría sido acusada de nazi-racista por los judíos. Hay que cuidarse. Pero, ¿y los cuatrocientos niños?

Sí, 2009 empezó mal. Primero la amenaza de la crisis económica mundial, que ya empieza a mostrar sus lados malos aquí en Alemania; después la guerra de Palestina; y por último el problema de Rusia y el gas. Se cierra la canilla y a otra cosa.

El Deutsche Bank tuvo en el último trimestre 5 mil millones de euros de pérdida; sería larga la lista de los establecimientos fabriles que han disminuido su producción, un clásico rubro como la construcción de buques de ultramar está casi paralizado. Y entonces salió el gobierno federal a poner el pecho y justamente esta semana se aprobó el Segundo Programa Coyuntural para enfrentar la crisis. El Estado, para ello, se va a endeudar en 50 mil millones de euros para solventarlo. Este plan se propone hacer inversiones en la construcción y ayudar a empresas; más 17 mil millones para una rebaja de impuestos; también algo para una menor cuota del seguro de salud, y para un bono –por única vez– de cien euros por niño. Y 2500 euros para todo aquel que entregue al desguace a su automóvil que sea más viejo de nueve años y se compre otro nuevo.

Estas dos últimas cifras definen a las claras la ética del sistema económico que domina el mundo. Por un niño, la familia recibirá 100 euros; por un automóvil viejo que vaya al desguace, 2500 euros, pero siempre que compre uno último modelo. ¿Un auto o un niño? Y... si me dan 2500 euros...

Es para vender más, para incitar a tener más automóviles. Se piensa que así de los 40 millones de autos que circulan por Alemania se podrán eliminar 19 millones que tienen más de nueve años. Es una manera de “mover el mercado”. Si me compro un auto recibo 2500 euros. Si tengo un niño, 100. Está todo dicho. Lo que se llama con jactancia: “La sociedad de consumo”. ¿Y la ecología? ¿Cómo? No le oigo bien...

¿Quiénes van a tener que pagar luego esa deuda que contrae el Estado? Por supuesto, la mayoría del pueblo, como ha ocurrido siempre con todas las deudas externas. Con inflación, con impuestos. Sí, subas de jornales, pero que no alcanzan a cubrir las cifras de la inflación.

Es patético lo del Commerzbank: el Estado ha intervenido con una cifra millonaria para salvarlo de la quiebra, se resolvió darle 18 mil millones de euros, pero al mismo tiempo se anularon 7 mil plazas de trabajo. El Partido Izquierda (Linkspartei) ha pedido que el Estado sólo ayude a las cooperativas de trabajadores y no a los empresarios, ya que ellos siempre han sostenido que el Estado no debe intervenir en la economía (salvo cuando esa economía fracasa, como es la realidad del mundo actual).

Es el más caro Programa Coyuntural que enfrente un gobierno alemán en toda su historia. Y se ha calculado que va a costar 625 euros a cada ciudadano, desde los recién nacidos hasta los viejos.

Desde que hace unos días se suicidó el quinto magnate más rico de la economía alemana, Adolf Merckle, reina cierta inseguridad. El todopoderoso señor, dueño de 9200 millones de dólares, compró acciones de la empresa automotriz Volkswagen en una cantidad increíble, creyendo que al poco tiempo iban a subrir a su anterior nivel. Y perdió todo. Al día siguiente, los diarios trajeron en primera página el suicidio de este barón de la riqueza. Cerca de su residencia, a medianoche, se tiró a las vías ferroviarias cuando se acercaba un tren. En las fotos del sepelio se ven las tristes rostros de políticos de la Democracia Cristiana y del Partido Liberal. Ese hombre de tanta fortuna ayudaba en las elecciones al triunfo de esos dos partidos –la derecha y el “centro”, claro está– con subvenciones importantes. Cosas de la democracia. “Igualdad de oportunidades.” Un sistema que parece un casino. Ni siquiera ese sistema soluciona, al parecer, los problemas de los todopoderosos, como el caso de Adolf Merckle. Pensemos entonces en los miles de desocupados en Estados Unidos, el centro apocalíptico del capitalismo. Claro, ahora la culpa allá la van a tener los trabajadores extranjeros emigrados que vienen “a robar puestos de trabajo”. Me acuerdo de una foto cuando en Buenos Aires se constituyó la Liga Patriótica Argentina: están allí el diputado radical Manuel Carlés, el almirante Domec García, el perito Moreno y monseñor De Andrea. Se reunieron para terminar con toda idea extranjerizante de igualdad de los obreros inmigrantes, justo en la Semana Trágica, de la que se acaban de cumplir noventa años. Esa organización de extrema derecha iba a ayudar a la policía en la represión contra las manifestaciones obreras y de paso iba a ser la responsable del primer pogrom antiju-dío en nuestro país, allí, en Plaza Once.

Panorama del mundo. Aquí, los bosques nevados. Pero es como si sonaran lejanos los estruendos de las bombas arrojadas por aviones, bombas que matan niños, allá en Tierra Santa. Me pregunto: ¿Por qué el papa Ratzinger no invita a los representantes más altos de las otras dos religiones –la mahometana y la judía, que también, como el cristianismo, nacieron en esa tierra– a realizar en Palestina una interminable Marcha por la Paz, hasta lograrla finalmente?

No, es que todo está basado en algo distinto. Los intereses. Con sentido del humor macabro, un lector del diario alemán Frankfurter Rundschau escribió: “No, señores, hay que ayudar a que triunfe Israel y así formar el ‘Gran Israel’, y que a los palestinos les dé de comer la ONU y dar a Israel ayuda económica de Alemania para la construcción de un muro en toda la frontera con Palestina, aún más grande del que ya existe, y de esa manera el cemento para el muro lo compren a la empresa alemana Heidelberg-Zement y así podríamos salvar a esta empresa de sus problemas actuales. Es decir, aprovechar la ‘coyuntura’”.

Humor sarcástico que deja bien al desnudo lo amoral del sistema dominante.

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viernes, 16 de enero de 2009

La enmienda: un asunto político

Raúl Cazal


Apenas culminaban las elecciones regionales en Venezuela y vista la arremetida de la oposición en los estados Miranda y Carabobo contra las misiones sociales, el presidente Hugo Chávez convoca al Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) para que discuta la posibilidad de hacer una enmienda en el artículo 230 de la Constitución para que permita al Presidente o Presidenta de la República ser reelegido o reelegida sin ninguna restricción.

Esta nueva convocatoria que hace Chávez al país ha puesto de cabeza a la oposición política que ahora, paradójicamente, se “preocupa” por el relevo del Presidente dentro de las filas del chavismo y lanza nombres de posibles sucesores con el propósito de alentar la división dentro de las filas del Psuv e intentar conseguir el escenario qué más desea: una elección sin Chávez.

Si hacemos un breve repaso electoral, en las presidenciales de 2006 Chávez obtiene 7.309.080 votos (62.84%) y su propuesta era la profundización de la revolución bolivariana contraponiendo el socialismo al capitalismo. Es por ello que en 2007 propone una Reforma Constitucional de 33 artículos que luego fue ampliada a 69 en discusión de la Asamblea Nacional (AN). Ésta fue sometida a referendo popular, como lo establece la Constitución, el 2 de diciembre de ese año y recibe el apoyo de 4.379.392 que votaron por el Sí, pero pierde por la estrecha diferencia de 124.962 votos.

Para la Reforma Constitucional la campaña que desplegó la oposición fue el desabastecimiento, la desinformación basada en guerra sucia y en promover el NO entre los chavistas. Su propaganda consistía en que no estaba en juego el gobierno de Chávez ni las misiones sociales. Estos dos últimos argumentos, también los utilizó para las elecciones regionales de noviembre de 2008 y en cierta medida contribuyó a la desmovilización de un sector electoral que no supo comprender que se enfrentaban dos modelos de hacer política para resolver los problemas sociales.

Mientras el gobierno de Chávez implementa misiones para lograr educación y salud universal, los nuevos gobiernos locales y regionales de oposición, en menos de un mes de haber asumido sus cargos, se alían con la supuesta iniciativa privada para tratar de solventar ciertas infraestructuras; contraponen el modelo de la solidaridad en que se basa la Misión Sucre con la implementación de un sistema de becas para estudiar en las más costosas universidades privadas; y crean un banco de consultas para que “médicos especialistas” accionistas de clínicas privadas donen horas de su tiempo –que seguro es oro– con el propósito de asistir a la población sin recursos, como si no existiese un sistema de salud pública, que aunque con deficiencias no se compara con el módulo de emergencia del municipio Chacao que segrega a la población que no presenta una carta de residencia de ese Municipio; cobra por las placas y los exámenes practicados allí; y remite a los pacientes a clínicas privadas cuando no consiguen una solución.

Con este panorama político, en el que sectores de derecha han ganado espacios en las recientes elecciones, Chávez ante una manifestación multitudinaria en Caracas en apoyo a la Enmienda dijo que era necesario que ésta se aprobara “para llevar adelante con éxito –sin ningún retorno posible– el proceso revolucionario con rumbo definido que ahora tiene contenido profundo: el proyecto socialista bolivariano.”

La enmienda es un asunto político más que jurídico, que por demás está establecido en los artículos 340 y 341 de la Constitución, y debe ser aprobada por el pueblo mediante referendo. Más democrático no puede ser y más ahora que se ha extendido a todos los cargos de elección públicos.

Para esta nueva convocatoria Chávez aspira obtener la misma cantidad de votos o superior a la que le dio la victoria en la reelección de 2006. Pero si la enmienda es aprobada por una pequeña diferencia de votos, nos preguntamos si la oposición estaría dispuesta a aceptarlo inmediatamente, así como hizo Chávez cuando fue derrotado con la Reforma de 2006 o en las recientes elecciones regionales del 23 de noviembre de 2008 cuando la oposición ganó gobernaciones por estrecho margen contra los candidatos del Psuv como sucedió en el estado Miranda donde la diferencia fue de 77.042 votos, mientras en Carabobo fue de 25.570 votos y en Táchira de 6.483 votos. Esperamos que la oposición política y sus seguidores estén a la altura de la democracia.

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jueves, 15 de enero de 2009

“¡Mentira! ¡Mentira! ¡No tiene perdón!”

Juan Gelman


Es un verso del tango “Mentira” que Celedonio Flores y Francisco Pracánico compusieron en 1932. Carlos Gardel lo cantaba sin falsa emoción y sin el teatro que propinan hoy algunos tangueros. Se trata, claro, de un hombre que apostrofa a la mujer que lo engañaba y no por eso se privaba de llorar de amor en sus brazos. La frase es desde entonces, y aun antes, aplicable a numerosos políticos y gobiernos del mundo. Por ejemplo, al gobierno israelí y a su primer ministro, Ehud Olmert.

Llevan a cabo en Gaza una matanza que ha causado ya la muerte de casi mil palestinos y miles de heridos: un 60 por ciento eran o son civiles y casi 300 fueron niños. El pretexto: defensa propia en razón de los continuos ataques con misiles de Hamas. La verdad: “Cualquiera que observe con honestidad el desarrollo de los acontecimientos en los dos últimos meses descubrirá que los (cohetes) Kasam tienen un contexto. Fueron casi siempre arrojados después de operativos de asesinato de las FDI, y de éstos hubo muchos. La pregunta de quién empezó no es infantil en este contexto. Las FDI volvieron a las operaciones de exterminio y en gran escala. Y su consecuencia fue el incremento de los disparos de Kasam”. Este análisis puede leerse en el diario israelí Ha’aretz del 9 de febrero del 2007. Está firmado por Gideon Levy, el periodista también israelí que Vargas Llosa elogió por su valentía intelectual.

Otra del gobierno Olmert: Hamas no respetó la tregua acordada a mediados de junio del 2008 que expiraba en diciembre. La verdad: tropas israelíes la rompieron el 4 de noviembre irrumpiendo en Gaza y matando a seis palestinos (www.guardian.co.uk, 5-11-08). Las FDI volvieron a romper la tregua el 17 de noviembre matando a un líder de Hamas. La respuesta palestina: más Kasam. Y luego: Tel Aviv no se cansa de repetir que Hamas usa escudos humanos para combatir a las FDI. Parece que es al revés. Un comunicado de Amnesty International detalla: “Nuestras fuentes en Gaza informan que soldados israelíes han entrado y tomado posición en varios hogares palestinos, obligando a las familias a permanecer en la planta baja mientras ellos usan el resto de sus casas como base militar y en posición de francotiradores” (www.amnesty.org, 7-1-09).

La Franja de Gaza contiene en sus 360 kilómetros cuadrados a una población de casi millón y medio de palestinos. Si los cohetes de Hamas llegaran a Tel Aviv y alcanzaran el barrio residencial donde está ubicado el Ministerio de Defensa israelí, ¿sería justo decir que Israel usa escudos humanos para defenderse de los Kasam? Vaya una observación interesante de Malcolm Smart, miembro del Programa de Amnesty para el Medio Oriente y el norte de Africa: “El ejército israelí tiene plena conciencia de que los tiradores palestinos suelen abandonar el lugar después de haber disparado. Cualquier ataque de represalia contra esas casas dañará a los civiles, no a los tiradores, en la mayoría de los casos”. El comunicado de Amnesty agrega que la ocupación de casas palestinas por soldados israelíes ha sido una práctica frecuente en el pasado y que “en otros casos, han obligado a civiles palestinos, a punta de fusil, a entrar delante de ellos en los edificios donde temían que pudiera producirse un ataque”.

El gobierno Olmert justificó el bombardeo de una escuela de la ONU instalada en el campo de refugiados de Jabaliya arguyendo que desde allí habían hecho fuego contra sus efectivos. Después de unos días, tuvo que rectificar: las FDI habían cañoneado sin más trámite a quienes se guarecían en la escuela matando a 40 civiles. Lo mismo sucedió –entre otros– con el ataque a un camión que transportaba gas y no Kasam, como Tel Aviv adujo al principio. En verdad, Israel desató una guerra de exterminio.

“¿Sucede acaso que esta guerra es el laboratorio de los fabricantes de muerte? ¿Acaso es posible que en el siglo XXI se pueda encerrar a un millón y medio de personas y hacer de ellas todo lo que se quiera llamándolos terroristas?” Es una pregunta que formularon los médicos noruegos Mads Gilbert y Erik Fosse –hace 20 años que prestan asistencia en Gaza como miembros de la ONG Norwac– al salir de la Franja vía Egipto (Le Monde, 12-1-09). Habían atendido a “víctimas de lo que tenemos todas las razones para pensar que se trata de un nuevo tipo de arma, ensayada por los estadounidenses, conocida con el acrónimo DIME (Explosivo de Metal Inerte Denso)”. Los DIME son poderosos, su radio de acción es de 10 metros, a quien está a tres metros de la explosión le parten el cuerpo en dos, a los ocho, le cortan limpiamente las piernas.

Human Rights Watch ha denunciado el posible empleo de bombas de fósforo blanco contra los palestinos. Son de uso militar permitido para crear cortinas de humo, pero no en zonas pobladas, según establece el convenio de la ONU sobre armas convencionales (www.hrw.org, 10-1-09). Preguntado al respecto, el mayor israelí Avital Leibovitch aseguró que las FDI “no utilizan armas que el derecho internacional prohíbe. Otras naciones usan bombas de fósforo y tenemos el derecho a no hacer comentarios sobre el tema”. Es cierto, las FDI tienen ese derecho. Y los palestinos, el derecho a no ser desollados vivos. Ni siquiera a ritmo de tango.

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miércoles, 14 de enero de 2009

¿Quién salvará a Israel de sí mismo?

Mark LeVine
al Jazzera

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Una a una se desentrañan las justificaciones dadas por Israel para su última guerra en Gaza.

El argumento de que es una guerra puramente defensiva, lanzada sólo después que Hamas rompió un cese al fuego de seis meses, ha sido cuestionado, no sólo por observadores informados como Jimmy Carter, el ex presidente de EE.UU. quien ayudó a posibilitar la tregua, sino por think tanks de centro derecha de la inteligencia israelí.

El Centro de Información Inteligencia y Terrorismo, cuyo informe del 31 de diciembre con el título “Informe de Inteligencia sobre seis meses del acuerdo de tregua,” confirmó que la tregua del 19 de junio fue sólo “esporádicamente violada, y no por Hamas sino por “organizaciones terroristas delincuentes.”

En lugar de eso, “la escalada y la erosión del acuerdo de calma” ocurrieron después que Israel mató sin provocación a seis miembros de Hamas el 4 de noviembre y el día siguiente colocó a toda la Franja bajo un cerco aún más intensivo.

A FONDO
Según un estudio conjunto de la Universidad de Tel Aviv y de la Universidad Europea, esto se ajusta a un modelo más amplio en el que la violencia israelí ha sido responsable por el fin de un 79% de todas las treguas en la violencia desde el estallido de la segunda Intifada, en comparación con sólo un 8% por parte de Hamas y otras facciones palestinas.

Por cierto, el ministerio de exteriores israelí parece darse cuenta de que ese argumento está perdiendo credibilidad.

Durante una llamada de conferencia con media docena de profesores pro-israelíes el jueves, Asaf Shariv, Cónsul General de Israel en Nueva York, se concentró más en la importancia de destruir el intricado sistema de túneles que conecta a Gaza con el Sinaí:

“Afirmó que esos túneles eran tan “grandes como los túneles Holland y Lincoln,” y como prueba mencionó el “hecho” de que leones o monos habían sido contrabandeados por ellos a un zoo en Gaza. En realidad, los leones eran dos pequeños cachorros que fueron drogados, ensacados, y arrastrados por un túnel en camino a un zoo privado.


La autoimagen de Israel
La afirmación de que Hamas nunca aceptará la existencia de Israel también ha resultado ser desinformación, ya que los dirigentes de Hamas anuncian explícitamente su intención de hacer precisamente eso en las páginas de Los Angeles Times o a cualquier dirigente o periodista internacional que se reúna con ellos.

Con cada nueva familia, de 10, 20 o 30 personas, que es enterrada bajo los escombros de un edificio en Gaza, se desmorona la afirmación de que las fuerzas israelíes se esfuerzan por disminuir las víctimas civiles – durante mucho tiempo una pieza central de la imagen de Israel como democracia ilustrada y moral.

Cualquiera que tenga una conexión de Internet puede buscar en Google “catástrofe humanitaria en Gaza” y encontrará la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Ocupados, y leerá los miles de páginas de evidencia que documentan la realidad de los actuales combates, y el prolongado sitio de Gaza que los precedió.

La Cruz Roja, normalmente escrupulosa en su renuencia a acusar a partes particulares en un conflicto en su crítica, criticó enérgicamente a Israel por impedir que personal médico llegue a palestinos heridos, algunos de los cuales permanecieron atrapados durante días, pasando hambre y muriendo en los escombros de Gaza en medio de sus parientes muertos.

Mientras tanto, Naciones Unidas niega rotundamente las afirmaciones israelíes de que combatientes palestinos hayan utilizado para lanzar ataques el complejo escolar de la UNRWA bombardeado el 6 de enero, en el que fueron muertos 40 civiles, y ha desafiado a Israel para que pruebe otra cosa.


Admisión de crímenes de guerra
Además, numerosas observaciones frívolas de políticos y generales israelíes, incluida Tzipi Livni, ministra de exteriores, en las que se niegan a distinguir entre personas e instituciones civiles y combatientes – “Hamas no lo hace… y tampoco deberíamos hacerlo” es como lo describe Livni – son vistas correctamente como admisiones de crímenes de guerra.

Por cierto, al revisar declaraciones de planificadores militares israelíes antes de la invasión, es obvio que hubo una decisión muy considerada de atacar la infraestructura civil de Gaza – y con ella, a civiles.

La siguiente cita de una entrevista con el general Gadi Eisenkot que apareció en octubre en el diario israelí Yedioth Ahronoth es reveladora:

“Ejerceremos un poder desproporcionado contra toda aldea desde la cual se dispare contra Israel, y causaremos inmenso daño y destrucción. Desde nuestra perspectiva ellas [las aldeas] son bases militares,” dijo.

“No se trata de una sugerencia. Es un plan que ya ha sido autorizado.”

Causar “inmenso daño y destrucción” y considerar a aldeas enteras como “bases militares” está absolutamente prohibido por el derecho internacional.

La descripción de Eisenkot de esta planificación a la luz de lo que ahora tiene lugar en Gaza es una clara admisión de conspiración y de intención de cometer crímenes de guerra, y si es considerada junto a los comentarios mencionados, y numerosos otros, hace increíble todo argumento de Israel de que ha tratado de proteger a civiles y de que no utiliza fuerza desproporcionada.


Violación de leyes internacionales
En el terreno, crece cada vez más la evidencia de que Israel viola sistemáticamente una multitud de leyes internacionales, incluidos, pero sin limitarse a, el Artículo 56 de la IV Convención de La Haya de 1907, el Primer Protocolo Adicional de la Convención de Ginebra, la Cuarta Convención de Ginebra (conocida más específicamente como la “Convención de Ginebra relativa a la Protección de Personas Civiles en Tiempos de Guerra del 12 de agosto de 1949”, el Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales y los principios del Derecho Humanitario Internacional Consuetudinario.

Nada de esto excusa o legitima el disparo de cohetes o morteros por algún grupo palestino contra civiles israelíes y objetivos no-militares.

Como señaló Richard Falk, relator especial de la ONU, en su última declaración sobre Gaza: “Hay que señalar sin ambigüedades que no existe justificación legal (o moral) para el disparo de cohetes contra objetivos civiles, y que una conducta semejante es una violación de los IHR (Derechos humanos internacionales), asociados con el derecho a la vida, que constituye un crimen de guerra.”

Por la misma lógica, sin embargo, Israel no tiene derecho a utilizar tales ataques como una excusa para lanzar un ataque generalizado contra toda la población de Gaza.

En este contexto, incluso cuesta prestar la debida atención al sufrimiento israelí ante una andanada constante de cohetes, si se cuenta la cantidad de muertos y heridos en cada uno de los lados. Es imposible sostener algún sentido de proporción ante semejante cálculo.


Estado ‘delincuente’
Comentaristas y expertos israelíes, autodescritos como sionistas “leales,” que sirvieron orgullosamente en el ejército en guerras pasadas, describen ahora públicamente a su país, en boca del profesor de la Universidad de Oxford, Avi Shlaim, como Estado “delincuente” y “gánster” dirigido por “dirigentes totalmente inescrupulosos.”

Neve Gordon, profesor de política en la Universidad Ben Gurion, ha declarado que las acciones de Israel en Gaza equivalen a “criar animales para el matadero en una granja” y representan un “extraño nuevo elemento moral” en la guerra.

“Se ha dejado atrás la voz moral de la atemperación… Todo está permitido” contra los palestinos, escribe un columnista asqueado de Ha’aretz, Gideon Levy.

Otra columnista de Ha’aretz e hija de sobrevivientes del Holocausto, Amira Haas, escribe sobre el asco sentido por sus difuntos padres sobre la manera cómo los dirigentes israelíes justificaban las guerras de Israel con una “lavandería de lenguaje” orientada a redefinir la realidad y el compás moral de Israel. “Por suerte mis padres no viven para ver esto,” exclamó.

En todo el mundo la gente comienza a comparar el ataque de Israel contra Gaza, que después de la retirada en 2005 de las fuerzas y de los colonos israelíes fue convertida literalmente en la mayor prisión del mundo, con el levantamiento judío en el Gueto de Varsovia.

Musulmanes extremistas están utilizando foros de Internet para juntar nombres y direcciones de destacados judíos europeos con el objetivo, parece obvio, de asesinarlos como represalias por acciones de Israel en Gaza.

Al Qaeda trata de explotar esta crisis para conseguir puntos de apoyo en Gaza y en los campos de refugiados palestinos en el Líbano y Siria, así como a través de ataques contra comunidades judías en todo el mundo.

El desafío iraní a Israel y a su principal patrocinador, EE.UU., está conquistándole cada vez más simpatía con cada día que pasa.


Erosión de los valores democráticos
Dentro de Israel, la violencia seguirá erosionando los valores democráticos en la comunidad judía, y toda aceptación de la legitimidad del Estado judío a los ojos de sus ciudadanos palestinos.

Y a pesar de ello en EE.UU. – por lo menos en Washington y en las oficinas de las organizaciones judías dominantes – el coro de apoyo para la guerra de Israel contra Gaza sigue contando, en estrecha armonía con la política oficial israelí, aparentemente sordo ante el hecho de que están tan fuera de sintonía con la realidad que estalla a su alrededor.

En mi universidad, UCI [Universidad de California, Irvine, N. del T.], donde estudiantes judíos y musulmanes organizaron un viaje conjunto por los territorios ocupados e Israel para poder ver con sus propios ojos las realidades en el terreno, las antiguas líneas de batalla están siendo reajustadas.

Los Anteaters for Israel, el grupo pro-Israel de la Universidad de California, Irvine, envió un correo electrónico urgente a la comunidad explicando que: “Durante la semana pasada, cantidades crecientes de evidencia nos llevan a pensar que Hamas es responsable en gran parte por cualquier supuesta crisis humanitaria en Gaza.”

No tengo idea de quiénes son los “nosotros” a los que se refiere el llamado. Aunque estoy seguro de que la cantidad de miembros de ese grupo está disminuyendo.

Por cierto, uno de los tristes factores de esta reciente tragedia es que con cada afirmación que es públicamente desmentida por los hechos en el terreno, más y más estadounidenses, incluyendo a judíos, se niegan a confiar en las aseveraciones de dirigentes israelíes y judíos estadounidenses.


Trampa
Aún peor, en el mundo árabe/musulmán, las horribles imágenes que salen a diario de Gaza permiten que predicadores y políticos desplieguen sus gastados pero todavía peligrosos e incitadores estereotipos contra judíos cuando llaman a las masas contra Israel – y con ello – contra sus propios gobiernos.

Lo que es más inquietante es que los más importantes de los así llamados amigos de Israel, el establishment político de EE.UU. y la dirigencia judía dominante, parecen no tener idea sobre la devastadora trampa en la que se ha metido Israel – en gran medida con su indulgencia e incluso ayuda.

Es una trampa que amenaza la existencia del país mucho más que cualesquiera cohetes Qassam, con su tasa de muertes de 0,4 por ciento, incluso más que la desastrosa invasión del sur del Líbano en 2006, que al debilitar la capacidad de disuasión de Israel hizo que, en cierta medida, esta guerra fuera inevitable.

Primero, es obvio que Israel no puede destruir Hamas, no puede detener los cohetes a menos que acepte una tregua que vaya lejos en la satisfacción de la demanda primordial de Hamas – el fin del sitio.

Hamas, como Hezbolá en 2006, habrá vencido simplemente por el hecho de sobrevivir (y es seguro que sobrevivirá).

Israel logra poco fuera de crear una nueva generación de palestinos con corazones repletos de cólera y necesidad de venganza.

Segundo, el principal patrón de Israel, EE.UU., junto con las autocracias y monarquías conservadoras árabes que son los únicos aliados que les quedan en el mundo musulmán, están perdiendo las pocas migajas de legitimidad que todavía tenían ante sus poblaciones jóvenes e iracundas.

Mientras más se debilita EE.UU. y su eje en Oriente Próximo, más precaria se hace la seguridad a largo plazo de Israel. Por cierto, cualquier probabilidad de que EE.UU. pueda convencer al mundo musulmán para que presione a Irán a fin de que renuncie a su busca de armas nucleares ha sido enterrada en Gaza.

Tercero, cuando Israel trata brutalmente a los palestinos abusa a su propio pueblo. No se puede ocupar a otro pueblo e involucrarse en la violencia en su contra en esta escala sin hacer un daño aún mayor a su propia alma.

La gran incidencia de crímenes violentos cometidos por veteranos que vuelven de servicio de combate en Iraq es sólo un ejemplo de cómo la violencia de la ocupación y de la guerra carcomen el núcleo moral de la gente.

Mientras en EE.UU. sólo una fracción pequeña de la población participa en la guerra; en Israel, la mayoría de los hombres en buen estado de salud física terminan por participar.

Los efectos de la última violencia perpetrada contra los palestinos sobre el alma colectiva israelí son incalculables; la noción de que pueda sobrevivir como una “etnocracia” – favoreciendo a un grupo étnico, los judíos, pero en general democrática – se convierte en ficción.


Violencia como poder
¿Quién salvará a Israel de sí mismo?
Los israelíes son evidentemente incapaces de hacerlo. Su adicción como sociedad a la ilusión de la violencia como poder ha llegado al nivel de enfermedad mental colectiva.

Como lo describió el periodista de Ha’aretz Yossi Melman el 10 de enero, “Israel ha creado una imagen de sí mismo como un demente enloquecido.”

No los palestinos, muchos de los cuales fueron presa de la misma condición.

No el Cuarteto de Oriente Próximo, la Unión Europea, Naciones Unidas, o a Liga Árabe, todos los cuales son del todo impotentes para influenciar la política israelí.

No la dirigencia judía organizada en EE.UU. y Europa, que es incluso más ciega ante lo que está sucediendo que la mayoría de los israelíes, que por lo menos permiten el debate interno sobre la prudencia de las políticas de su gobierno.

No la creciente comunidad judía progresista, que necesitará años para lograr suficiente poder social y político para cuestionar el status quo.

Y tampoco los altos políticos y responsables políticos estadounidenses que o son reacios a arriesgar el enojo de votantes judíos estadounidenses, o han sufrido tales lavados de cerebros resultantes del bombardeo constante de propaganda del Lobby Israel que son incapaces de llegar a una opinión independiente sobre el conflicto.

Durante la contienda presidencial de EE.UU., Barack Obama fue ridiculizado por ser un personaje mesiánico. Ahora la idea no suena tan ridícula. Es difícil imaginar que alguien que sea algo menos pueda salvar a Israel, a los palestinos, y al mundo de otros cuatro años de violencia irreflexiva.

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Mark LeVine es profesor de historia de Oriente Próximo en la Universidad de California, Irvine, y autor de

“Heavy Metal Islam: Rock, Resistance, and the Struggle for the Soul of Islam” y el próximo “An Impossible Peace: Israel/Palestine Since 1989.”

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lunes, 12 de enero de 2009

Tikkun Olam

Santiago O'Donnell


Al final, Barack Hussein Obama se resignó a que el ejército israelí acabe tranquilo. No era la solución ideal, él hubiese preferido parar la guerra. Había decidido que era suficiente al tercer día de bombardeos, cuando ya habían muerto cien niños palestinos y su silencio cada vez más cómplice empezaba a dañar su imagen, y la guerra ya amenazaba con aguar su fiesta de inauguración.

Entonces el presidente electo de los norteamericanos reaccionó. A su manera, pero reaccionó. El martes dio por terminadas sus vacaciones en Hawai y partió a Washington para ocupar la capital. Lo primero que hizo al llegar fue convocar a una conferencia de prensa para hablar de la guerra.

Empujado por la crisis financiera, Obama venía manejando la política económica desde el día en que ganó. Había piloteado el paquete de rescate de las automotrices, había usado su mayoría en el Congreso para inyectarle cash al sistema financiero, hablaba todos los días para calmar a los mercados. Ahora otra crisis mundial lo obligaba a adelantar la toma de mando en otro sector clave del gobierno, el más prestigioso, el de política exterior. Showtime.

Ante los periodistas, Obama básicamente dijo: a) que no iba a decir mucho sobre la guerra porque el presidente todavía era Bush, pero b) que sin embargo tenía mucho para decir sobre la guerra, y c) que muchas cosas cambiarían en Medio Oriente no bien asuma el 20 de enero. “Cambiar muchas cosas”, claro, era una manera de decir que no estaba para nada de acuerdo con su estado actual. Una manera de decirlo sin desautorizar al presidente en ejercicio. O sea, sin ofender a los republicanos.

¿Y qué cosas debían cambiar en esta guerra? En ese momento el gobierno de Bush la apoyaba sin reservas. Su secretaria de Estado, Condi Rice, había bendecido la ofensiva terrestre. Su embajador en Naciones Unidas bloqueaba de manera sistemática cualquier borrador de alto el fuego que llegaba al Consejo de Seguridad.

Ardía la Casa Blanca. Dubya, “W” en idioma texano, se había abrochado el casco. Gastaba el teléfono rojo hablando con su viejo amigo y queridísimo aliado Ehud Olmert, el premier israelí. Una guerra más, cortita, para su función de despedida. ¿Qué más podía pedir?

En eso andaba Bush cuando Obama llegó a Washington. En una especie de revival con Olmert, otro gran actor que se despide dentro de pocos días. Antes de la guerra, Olmert parecía un fantasma. Arrinconado y al borde de la destitución por una larga lista de cargos de corrupción, refrendados en altas instancias judiciales; su imagen pública nunca se había recuperado del pesado legado de la guerra del Líbano. Y Bush peor que Olmert. La crisis financiera lo había desalmado. Pero ahora eran dos leones. Dubya y su compinche Olmert en tiempo de descuento. Por Dios. Por Jehová. Contra el viejo enemigo, por el bien de la humanidad. Porque se habrá caído el muro de Wall Street, pero siempre queda la religión.

Después de la conferencia de prensa sobre la guerra, Obama se reunió con Dubya y los tres ex presidentes vivos, Bush padre, Bill Clinton y Jimmy Carter, en un encuentro agendado con antelación al estallido de la guerra, de acuerdo con la meticulosa planificación del equipo de transición del presidente electo. En la foto oficial Obama le cedió el centro al presidente en ejercicio. Pero hizo saber a través de voceros oficiales que en la reunión se habló de la guerra de Gaza. No de la economía ni de baseball, ni de cómo es la vida familiar en la Casa Blanca. De la guerra. Y no parece casual que en esa reunión haya participado Carter, experto en el tema y asiduo viajero a la región, artífice de los acuerdos de Camp David y quizá la figura de Occidente que más defiende la causa palestina, más recientemente en una dura crítica a la guerra publicada en el periódico británico The Guardian horas después de la invasión. Y es probable también que en ese encuentro Obama se haya apoyado en los argumentos de Carter para exigirle a Dubya que se baje de la guerra. Y es probable que lo haya hecho ante el silencio de los otros ex, que poco y nada hicieron por la paz de Medio Oriente durante sus mandatos.

Los detalles de lo conversado en aquella reunión, como es lógico, no se dieron a conocer. Lo que sí es de público conocimiento es que a partir de ese encuentro la diplomacia norteamericana sufrió un vuelco significativo. Dubya hizo saber que votaría un llamado al alto el fuego en el Consejo de Seguridad de la ONU si lo redactaba su aliado carnal Gran Bretaña. Gran Bretaña lo redactó y Condi Rice estuvo a punto de votarlo pero, según pudo saberse, Olmert le comió la oreja a Dubya por el teléfono rojo. Entonces Condi, siguiendo órdenes de su jefe, se abstuvo. Dejó pasar la resolución, pero no le puso el gancho. Israel ni se dio por enterado. Hamas tampoco y la guerra sigue.

La guerra sigue, 200 niños palestinos muertos, pero la inauguración ya no corre peligro. Lo cual no significa que Obama es un cínico o carece de principios, sino que esos principios –que los tiene–, mezclados con una buena dosis de pragmatismo –que también tiene–, lo llevaron a guardarse sus fichas.

Podría haber doblado la apuesta, podría haber movido la dama, podría haber levantado una tormenta. Pero no hubiera sido consecuente con el plan de Obama para Medio Oriente, aquel que delineó en detalle dos días después de la última primaria demócrata, durante su discurso ante el poderoso lobby proisraelí Aipac el 5 de junio del año pasado, delante de 200 legisladores y algunos de los líderes más importantes del país.

En ese discurso Obama garantizó que Estados Unidos nunca renegará de su alianza con Israel, que nunca presionará a Israel a entrar en negociaciones, que siempre apoyará militar y diplomáticamente el derecho de Israel a defenderse, que la amenaza que representa Irán es inaceptable, y que Hamas es un grupo terrorista. Eso, por un lado.

También dijo que va a liderar un proceso de paz en Medio Oriente, o sea que no va a ir detrás de nadie, y que lo va a hacer a través de conversaciones cara a cara con los enemigos de Israel. Que no cree que las instancias diplomáticas en Medio Oriente estén agotadas, que buscará abrir canales. Que el error de Bush fue aislarse y por eso ahora las cosas están peor que antes. Que si las negociaciones cara a cara lideradas por él fracasan, entonces él tendrá más legitimidad en el mundo para hacer uso de la opción bélica. Que piensa llevar a la región “grandes palos y grandes zanahorias.”

En los meses siguientes, Obama demostró que si había alguna tensión entre su compromiso con Israel y su decisión de sacudir el statu quo en Medio Oriente, ésta se resolvería a favor de su aliado. Su primera y única gira al exterior como candidato de los demócratas incluyó una parada en Medio Oriente (foto). Tres días con líderes israelíes del gobierno y la oposición, cuarenta y cinco minutos con líderes de una facción palestina en Cisjordania. Viaje en helicóptero a Sderot para ver los Kazam y hablar con una niña que había perdido una pierna. Conclusión: “Si mis dos hijas sufrieran ataques de cohetes todas las noches, haría cualquier cosa por detenerlos”.

Ninguna mención al bloqueo de Gaza. No volvió a repetir “el pueblo palestino es el más sufrido”, aquella frase que tanto había entusiasmado al electorado musulmán cuando la soltó ante un pequeño grupo de seguidores en Des Moines, Iowa, al principio de las primarias. Después se negó a recibir a los líderes de la comunidad musulmana durante toda la campaña. Después ignoró una carta de felicitación del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, único jefe de Estado en recibir semejante desaire. Después usó su primer nombramiento para instalar a Rahm Emmanuel en la jefatura de Gabinete. Emmanuel es muchas cosas en el mundo de la política y le sobra experiencia para ocupar el cargo, pero también es un judío ortodoxo que sirvió de voluntario en el ejército israelí durante la primera invasión de Irak, y cuyo padre, un pediatra de Jerusalén, fue miembro del grupo armado sionista Irgun, responsable de varios atentados terroristas en los ’40, entre ellos el bombardeo del hotel Ben Gurion.

Los musulmanes norteamericanos interpretaron estas decisiones como actos de campaña y se mantuvieron expectantes. Sin embargo, el compromiso de Obama con Israel no era una mera táctica electoral: los latinos tienen más votos y él les prometió mucho menos. Tampoco era por dinero: Aipac dona mucho, pero las multinacionales mucho más. Más bien, Obama tiene claro que representa a un país, Estados Unidos, y a un partido, el Demócrata, que forjaron lazos inquebrantables con Israel. Y seguramente está convencido de que el Estado israelí tiene derecho a existir y a defenderse. Pero no así. De otra manera. Con “muchos cambios”. Con más diplomacia.

En su discurso ante la Aipac, Obama dijo que su juventud rumbeante le había enseñado la importancia de tener un Estado al cual pertenecer, y que tanto Israel como Palestina merecían el suyo. Y apeló al imperativo talmúdico del Tikkun Olam, “la obligación de reparar el mundo”.

Ojalá le vaya bien con la reparación del mundo. Pero es un lástima que haya elegido esperar a que Dubya y sus amigos terminen de destruirlo.

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La propuesta de enmienda

Eleazar Díaz Rangel


Apenas se produjo el anuncio del presidente Chávez de extender el derecho a ser postulado indefinidamente a todos los funcionarios electos, la oposición y algunos comentaristas coincidieron en una sola explicación para el cambio: perdido como estaba en las encuestas por el rechazo a su proposición de perpetuarse en el poder, propuso ampliar ese derecho. La verdad, hay encuestas para todos los gustos, unas dan el triunfo al SÍ y otras al NO.

Esa materia la propuso originalmente el PPT, y hubo partidos opositores que mostraron su acuerdo con una enmienda que no se limitara al Presidente. En el seno del Psuv es verdad que la inmensa mayoría de sus directivos estuvo con la idea inicial, pero sí hubo quienes discreparon.

Posteriormente, la comisión del Psuv que estudia los resultados de las elecciones del 23N en su informe parcial apuntaba a la extensión de ese derecho a la reelección, y simultáneamente, Chavez recibió un memorando donde alguien cercano, pero fuera del gobierno, le abundaba en razones a favor de esa apertura. Estas opiniones y su propia reflexión le llevaron a cambiar su posición, que sorprendió a la dirección del Psuv, y finalmente no fue compartida por toda la dirección de su partido.

Seguramente lo aprobaron convencidos, además de la justicia que encierra que no discriminaba a otros electos, de que ampliaría el espectro de quienes votarían por el SÍ.

Lógico ese razonamiento. Muchos de la oposición verán así alargada su posibilidad de gobernar, o de volver a gobernar, y quizás por encima de las uniformadas voces de los partidos opositores, se inclinarán a votar SÍ, quienes ven cómo gradualmente van abriendo espacios gobernables. Por supuesto esto sucederá en algunos niveles, pues en los superiores predomina su obsesivo odio a Chávez y a todo lo que representa; cuanto les interesa es verlo fuera del poder, o, en lo más inmediato, sin opciones para continuar postulándose, convencidos a su vez de que no tienen cómo derrotarlo electoralmente.


Historia palestina
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 181-II mediante la cual partió Palestina en dos estados independientes: uno de 11.000 km² árabe y otro de 14.000 km² judío, y un régimen internacional autónomo para la ciudad de Jerusalén bajo la autoridad de la ONU. La 181 fue aprobada con 33 votos, 13 en contra y 10 abstenciones. La ONU apenas tenía 56 miembros. Los países árabes no aceptaron la partición (Palestina emerge como país luego de la I Guerra Mundial y en 1920 se acordó en una conferencia internacional que quedaría bajo la tutela administrativa de Gran Bretaña).

Se desató una guerra civil que se prolongó hasta 1949. El 20 de julio de ese año, Siria e Israel, creado un año antes, firmaron una tregua. Parece ser el único documento donde los árabes reconocen el Estado de Israel, pero no reconocían sus fronteras.

Sin embargo, en plena crisis de Suez, en 1956 (cuando Egipto nacionalizó el Canal de Suez) el gobierno israelita de Ben Gurión desconoció los acuerdos del armisticio de 1949, decisión reiterada en 1967.

Al calor de las guerras habidas y en su lucha por la independencia, en Palestina se crearon varias organizaciones, entre ellas Al Fatah, dirigida por Yasser Arafat, que después se unieron en la Organización de Liberación de Palestina, la cual es mayoría y gobierna en Cisjordania, mientras una nueva y más radical organización, Hamas, ganó las elecciones en la Franja de Gaza, pero fueron desconocidas por varios países.

En las últimas décadas la cuestión palestina ha estado en el epicentro de las crisis del Medio Oriente. Estados Unidos e Israel han formando una alianza política y militar como nunca o pocas veces ha existido entre dos estados, alianza que parece no será revisada con el acceso al poder de Barack Obama.

El viernes pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU pudo aprobar una resolución que ordena el inmediato cese al fuego, la retirada de las tropas de Israel y la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones. Contra su posición tradicional, EEUU no vetó la resolución, fue el único de los 15 miembros que se abstuvo. Por supuesto, debió consultarla con Israel, que estaba en negociaciones sobre una propuesta de Egipto. Pero la agresión israelita sigue.


Jesús Arnaldo Pérez, paisano y embajador en Francia, me entregó la sobria y atractiva edición 2009 de la Agenda, esta vez dedicada a los "dix ans de Revolution Bolivarienne", con textos e ilustraciones alusivos. Me habló de la política francesa, y me sorprendió saber cómo están adelantado los preparativos del bicentenario de la independencia en América Latina, seguramente al mismo ritmo de los planes en España que celebrar, desde su visión, la independencia ¡iberoamericana! La sorpresa es porque aquí en Caracas poco se sabe y apenas se habla de tan importante acontecimiento.


Prensa de Puerto Rico apenas informó de la reunión que sostuvieron el jueves en el Hotel de la Concha, en San Juan, dirigentes de UNT, PJ y Copei, un alto ejecutivo de medios, y parece que alguien de la Bolsa de Valores de Caracas, para planificar la campaña contra la enmienda. Con ellos dicen que estuvo John Patrick Caufield, encargado de negocios de la embajada de EEUU, y trascendió que lo que más les interesó es cómo van a distribuir los tres millones de dólares aportados.

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domingo, 11 de enero de 2009

Israel redobla su ofensiva en Franja de Gaza

María Laura Carpineta


Los bombardeos aéreos y ataques se intensificaron en la Franja de Gaza, donde ayer hubo más de 50 palestinos muertos. Los cohetes de Hamas destruyeron dos casas en Israel. Tel Aviv anunció que la guerra entra en su etapa terminal.


La advertencia llegó desde el cielo y llevaba la firma de las fuerzas armadas israelíes: “Residentes de la franja: próximamente el Ejército de Israel atacará con mayor intensidad los túneles, los arsenales y las actividades terroristas. Para su seguridad y la de sus familias, aléjense de los elementos terroristas”. Unas horas antes de que los bombardeos aéreos y los ataques de la artillería se intensificaran en la Franja de Gaza, los aviones israelíes lanzaron miles de panfletos para anunciar la tercera fase de la llamada Operación Plomo Fundido, que incluirá el despliegue de todos los reservistas y, quizás, una invasión total de la franja. El diario israelí Haaretz informó anoche que el gabinete de seguridad decidió continuar la ofensiva militar contra Gaza al menos 20 días más.

Ayer el miedo se hacía escuchar desde Ciudad de Gaza. “No quiero ni pensarlo porque no hay nada que pueda hacer. Aun si me pudiera ir de la ciudad, no lo haría porque afuera todo es peor”, dijo por teléfono a este diario Nirmeen Kharman, una palestina que vive en el centro de la capital. “Por ahora no hay soldados ni tanques y aún hay supermercados abiertos”, contó. Antes de cortarse la comunicación, explicó que, a diferencia de la mayoría de los palestinos en la franja, ella y su familia cuentan con ahorros y provisiones como para aguantar un tiempo más. Cuando Israel cerró la franja hace dos años, dijo Kharman, comenzó a guardar todos los meses un poco de comida y remedios, especialmente para su hijo menor, que sufre de asma.

“La casa se sacude todo el tiempo con los bombardeos y a la noche es casi imposible dormirse. No tenemos un refugio como los israelíes, pero dormimos en el pasillo, abajo, porque es la única parte de la casa que no tiene ventanas –tomó un respiro, pensó y agregó–: Por ahora estamos bien.”

La ansiedad por la inminente ofensiva se mezcló con la bronca por la decisión del gobierno israelí de suspender la entrada de ayuda humanitaria, según informó, por respeto al Shabat, el día sagrado del descanso del pueblo judío. “¡Cerraron los pasos porque es shabat!”, gritó indignado Chris Gunner, el vocero de la agencia para los refugiados palestinos de la ONU, cuando se enteró. La medida, sin embargo, no se extendió al ejército, que siguió trabajando como el resto de la semana.

Los bombardeos y los ataques de la artillería se concentraron en el sur contra los túneles clandestinos que unen la franja con Egipto y en el norte, en el campo de refugiados de Jabalia. Según los servicios de sanidad palestinos, el número de muertos palestinos ya asciende a 854 y los heridos superan los 3500. Entre las víctimas se encuentra uno de los jefes militares de Hamas, Emir Mansi, y un comandante de la Yihad Islámica, Shams Omar.

El enojo del vocero de la Unrwa, del que dieron cuenta los medios israelíes, se debía a que apenas unas horas antes habían anunciado que retomarían sus trabajo en la franja. La decisión se había tomado porque el gobierno israelí les había garantizado que ninguno de sus camiones sería atacado, como sucedió el jueves pasado. Desde el inicio de la ofensiva, hace 15 días, cuatro miembros del equipo de la agencia para refugiados de la ONU murieron.

Aunque el ejército israelí aseguró ayer que ellos no habían sido responsables del ataque del jueves, la ONU se negaba a reanudar sus actividades en el territorio palestino hasta que el gobierno de Olmert les diera garantías de seguridad a todos sus trabajadores. Esa decisión afectó a 1,2 millón de palestinos que dependen de la comida, el agua y los medicamentos de la ONU para sobrevivir.

El ejército israelí intentó bajarles el tono a las críticas por el nuevo cierre de las fronteras y recordó que, aun antes de la ofensiva, los sábados siempre se cerraban los pasos por shabat. “Además en el lado palestino de las terminales aún hay mercancías que no vienen a recoger”, aseguró el vocero de la oficina de Coordinación de Asuntos Civiles en el Ejército de Israel, Peter Lerne. No explicó que las organizaciones humanitarias encargadas de hacerlo, la ONU y la Cruz Roja, habían suspendido sus actividades por miedo a ser atacadas por fuego israelí.

En el corazón de la Ciudad de Gaza, Nirmeen Kharman también denunció que la tregua de tres horas no está funcionando. “Se supone que de la una a las cuatro de la tarde tendríamos que poder salir a comprar comida y buscar agua, pero la mayoría no se anima. Muchos amigos dejaron de comer pan porque se mueren de miedo de tener que estar dos horas haciendo cola para comprar apenas un kilo –contó con una calma que asombraba—. Hoy me quedé adentro durante las tres horas y escuché tiroteos y, dos veces, a aviones lanzando bombas. No sé de dónde venían ni qué atacaron, pero la gente sigue siendo lastimada durante la tregua.”

Pero aun a pesar de los bombardeos y los tiroteos, la situación en la capital es mucho mejor que en el norte de la franja. En Jabalia las familias denuncian que ya no tienen dónde esconderse. Ayer ocho miembros de una familia murieron y otros seis resultaron heridos en un bombardeo israelí, según informaron fuentes médicas del hospital Kamel Adun. “Estábamos en casa cuando empezaron los bombardeos. Huimos hacia otra casa y los tanques empezaron a disparar. Algunos de nosotros fuimos alcanzados”, relató Um Mohamed, una de las sobrevivientes, que fue trasladada al hospital tras resultar herida. Cuando los médicos le preguntaron por qué no se quedaron adentro de su casa, respondió que habían visto demasiadas casas destruidas en los últimos días.

Mientras los heridos crecen en todas las latitudes de la franja, la situación en los hospitales es cada vez peor. Una trabajadora de la Cruz Roja en Gaza que pidió no revelar su nombre aseguró que la organización seguía esperando la autorización del gobierno israelí para escoltar ambulancias de la Media Luna Roja palestina para evacuar y trasladar a los heridos. De los 400 muertos civiles, según cifras de la ONU, se estima que una docena son conductores de ambulancias o paramédicos.

“El CICR recibe decenas de llamadas de gente pidiendo ayuda. Ayer recibimos una de una familia de 40 personas, entre ellas 20 niños, de una casa de la zona de Netzarim. Nos dijeron que no habían bebido agua en seis días porque el pozo que se la suministraba fue destruido”, contó la trabajadora humanitaria. Por ahora no pudieron enviarles ayuda.

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