domingo, 5 de octubre de 2008

Bush ya tiene un salvavidas de 850 mil millones

Cristian Carrillo


La Cámara de Representantes le dio al gobierno una herramienta de dimensión inédita para afrontar la crisis de los mercados. Sin embargo, las Bolsas reaccionaron con pesimismo, porque estiman que el programa no logrará salvar a la economía de la recesión.


El salvavidas financiero obtuvo ayer la otra media sanción que necesitaba para sacar a flote a los bancos. Los aderezos del Senado lograron suavizar el sabor amargo del megapaquete de rescate diseñado en Washington, que generó fuertes controversias durante toda la semana. Con anexos al proyecto original –el primer borrador con la propuesta constaba de tres hojas y se transformó en un paquete de unas 450 páginas–, los legisladores de la Cámara alta aprobaron los 850.000 millones de dólares de ayuda. Después de una dura semana de lobby parlamentario, encabezado por el propio Bush, el Tesoro estadounidense obtuvo su cheque en blanco para gastar a discreción. Sin embargo, la respuesta del mercado no fue la esperada.

No bien confirmado el voto positivo de la mayoría, Wall Street se derrumbó hasta ceder todo lo ganado en el día e, incluso, cerrar 1,5 por ciento abajo. Para algunos, el rescate logrará revitalizar el crédito y el consumo, mientras que otros aseguran que la recesión en Estados Unidos y en Europa ya es un hecho y el endeudamiento del plan sólo hará empeorar la situación. Las opiniones coinciden además en que el multimillonario monto es aún insuficiente para revertir el pánico de los ahorristas y la consecuente fuga de liquidez del sistema. Las autoridades a ambos lados del Atlántico incrementaron notablemente las garantías para esas colocaciones, pero las quiebras de las principales compañías crediticias no logran apaciguar los ánimos. La Cámara de Representantes recibió la propuesta del Senado el miércoles y se puso a trabajar sobre los cambios que este último introdujo. Al programa se le agregaron varios puntos, muchos pertinentes y otros no tanto, para lograr el visto bueno de la mayoría de la bancada demócrata y republicana. El debate estuvo ampliamente teñido de oportunismo político en víspera de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Sin embargo, la apremiante situación de la economía en ese país y su onda expansiva al resto del mundo llevó a que se limaran algunas asperezas y se conformara una tregua. Los senadores añadieron 150.000 millones de dólares en deducciones fiscales y otras ayudas a los 700.000 millones con que el Tesoro pretende aceitar el sistema financiero.

La Cámara baja aprobó finalmente el plan con 263 votos a favor y 171 en contra. Curiosamente, la mayor cantidad de votos favorables fueron aportados por los demócratas: 172 legisladores de esa bancada votaron por el sí, contra 63 que se opusieron. Entre los republicanos, el partido de gobierno, 91 apoyaron y 108 votaron en contra.

El paquete que quedó aprobado ayer contiene un mayor seguimiento sobre los fondos que dispondrá el Tesoro. El departamento que conduce Henry Paulson dispone desde un primer instante de 250.000 millones de dólares de activos infectados. La cifra puede elevarse a 350.000 millones a solicitud del Presidente, mientras que el Congreso se reserva el derecho a veto para las compras por montos superiores, que en todo caso no pueden superar los 700.000 millones de dólares. Además, el Estado participa del capital y las ganancias de las empresas beneficiarias del plan de rescate.

La incertidumbre que embargó a los mercados es qué tan efectivo será el programa y quién terminará pagando el precio. No bien aprobado, Bush salió en cadena nacional para “agradecer” el apoyo y sostuvo que el plan servirá para sacar del freezer el sistema crediticio. Defendió el “libre mercado”, pero debió reconocer que “hay situaciones en las que son necesarias las asistencias del gobierno”. El costo de financiamiento para el sector productivo en los Estados Unidos se encuentra en los máximos desde 1987. En condiciones de “normalidad” la tasa interbancaria se ubica en un cuarto de punto por encima de la que dictamina la Fed (banco central). Sin embargo, lejos de ubicarse en un nivel de 2,25 por ciento, hoy se encuentra en 4,15, y en 6 para los préstamos de corto plazo. La medida buscará salvar la contracción en la liquidez y reducir ese alto costo del dinero.

En el paquete aprobado queda abierta la posibilidad de coordinar con las autoridades y los bancos centrales de otros países la aplicación de planes similares. Hasta el momento sólo hubo acuerdos para inyectar de manera discrecional liquidez al sistema bancario. Los ingenieros del salvataje saben que la aplicación generará un incremento en la presión de las tasas mundiales. El monto del salvavidas se tomará prestado del mercado de capitales, lo que elevará la tasa de interés internacional. Un primer efecto se verá en el endeudamiento bursátil, pero al sector real llegará de inmediato vía las hipotecas que se indexan a tasa variable. Para los contribuyentes estadounidenses la situación se agravará más adelante, dado que en algún momento el Estado deberá enfrentar el pago del capital y de los intereses, lo que resolverá seguramente con mayores impuestos.

Por el momento el megaplan quedó endulzado con devolución de impuestos, tope en las garantías para ahorristas, protección a los propietarios de viviendas que corren el riesgo de ser embargados y ayuda a los pequeños bancos comunitarios afectados por la crisis. Pero la soga que se tiró a los bancos, principalmente a los que generaron la burbuja, no distrajo la mirada sobre los balances de las empresas. Lo cierto es que la recesión es casi inevitable. Empresas de distintos tamaños y rubros están en problemas. La economía estadounidense perdió el último mes unos 159.000 empleos. A todo esto se suma el pánico de los ahorristas ante un eventual quiebre de su banco. Sólo en Estados Unidos ya se destinó cerca de unos 50.000 millones de dólares para garantizar las cuentas de ahorro y los planes de retiro. Sin embargo, el dinero depositado en los activos que ostentaban la mayor calificación crediticia de las aseguradoras no tuvo el mismo respaldo. Los intentos por paliar esto suman un billón (un millón de millones) de dólares. Y eso sin contar el megarrescate aprobado ayer.


Terminator también quiere
El actor y gobernador por el estado de California, Arnold Schwarzenegger, le adelantó al Tesoro que requerirá de 7000 millones de dólares para pagar sus cuentas. El gobernador republicano emitió un comunicado dirigido al secretario del Tesoro, Henry Paulson, en el que advierte que a consecuencia de la crisis financiera “podría solicitar un préstamo de emergencia”. En el documento asegura que el estado de California perdió miles de millones de dólares de ingresos impositivos, dejando a su gobierno un “muy estrecho margen de maniobra fiscal”. California es el estado más poblado y adinerado del país, pero ahora es incapaz de mantener su rutina financiera para pagar las escuelas y financiar todo el aparato estatal. “Mientras otros estados pueden estar en capacidad de absorber un retraso u obtener financiamientos a altas tasas de interés a través de la banca privada, California es tan grande que nuestro flujo de dinero a corto plazo necesita exceder el presupuesto completo de algunos estados”, justificó el gobernador para pedir 7000 millones de dólares en Notas de Anticipación de Ganancias. A Terminator no le quedó más remedio que pedirle plata a Bush.

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Manual para entender lo que pasa

Walden Bello


Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entenderlo


Todos nos hacemos estas preguntas sobre la actual crisis financiera: ¿ya pasó lo peor? ¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia? ¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado? ¿Fue falta de regulación? Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico? ¿Qué tiene que ver la crisis de sobreproducción de mediados de los años 70 con los acontecimientos recientes? ¿Qué pasó, pues? ¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción? ¿En qué consistió la reestructuración neoliberal? ¿En qué medida la globalización de los 80 y los 90 fue una respuesta a la crisis de los 70? ¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis? ¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida a la crisis de sobreproducción de los 70? ¿Por qué la financiarización es tan volátil? ¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas? ¿Cómo se formó la presente burbuja inmobiliaria? ¿Y cómo creció? ¿Cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones? ¿Y cómo es posible que los titanes de Wall Street se desplomaran como un castillo de naipes? ¿Qué pasará ahora?

Todos, en efecto, nos hacemos esas preguntas. Pero pocos pueden tratar de contestarlas con la insólita combinación de elegancia, profundidad, claridad y extremada sencillez del economista y politólogo Walden Bello. Y mucho menos en apenas 4000 palabras.

El derrumbe de Wall Street no se debe solo a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. Procede también, y sobre todo, de la crisis de sobreproducción que ha venido minando al capitalismo remundializado desde mediados de los 70. Así ve esta crisis de fin de época Walden Bello.

Muchos en Wall Street todavía están digiriendo los acontecimientos epocales de las últimas semanas:

* Entre 1 y 3 billones de dólares de activos financieros evaporados.

* Wall Street, nacionalizado, con la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro tomando todas las decisiones estratégicas importantes en el sector financiero, y a todo eso, con un gobierno que, tras el rescate de AIG, pasa a dirigir la mayor compañía aseguradora del mundo.

* El mayor rescate desde la gran depresión, con 700 mil millones de dólares reunidos a la desesperada para salvar al sistema financiero global.

Las explicaciones habituales ya no bastan. Los acontecimientos extraordinarios precisan de explicaciones extraordinarias. Pero antes.


¿Ya pasó lo peor?
No, si algo ha quedado claro con los movimientos contradictorios de estas semanas en que, al tiempo que se permitía la quiebra de Lehman Brothers, se nacionalizaba AIG y se fraguaba la toma de control de Merril Lynch por el Bank of America, es que no hay una estrategia para afrontar la crisis; a lo sumo, respuestas tácticas, como bomberos que se pisan la manguera, abrumados por la magnitud del incendio.

El rescate de 700 mil millones de dólares de las obligaciones hipotecariamente respaldadas en poder de los bancos no es una estrategia, sino, básicamente, un esfuerzo a la desesperada para restaurar la confianza en el sistema, para prevenir la erosión de la fe en los bancos y en otras instituciones financieras y para evitar una afluencia masiva de retirada de fondos de los bancos como la que desencadenó la Gran Depresión de 1929.


¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia?
La vieja y venerada codicia jugó su parte. A eso se refería Klaus Schwab, el organizador del Foro Económico Mundial, el jamboree de la elite global celebrado anualmente en los Alpes suizos, cuando dijo a su clientela en Davos este año: "Tenemos que pagar por los pecados del pasado".


¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado?
Desde luego. Los especuladores financieros rizaron el rizo hasta confundirse ellos mismos con la creación de contratos financieros más y más complejos, como los derivados, tratando de ganar dinero a partir de todo tipo de riesgos (incluidos exóticos instrumentos de futuros, como los credits default swaps o contratos de protección de derivados crediticios, que permitían a los inversores apostar, por ejemplo, a que los prestatarios de la propia corporación bancaria ¡no serían capaces de devolver su deuda! Tal es el comercio multibillonario no-regulado que acabó tumbando a AIG.

El 17 de diciembre de 2005, cuando la International Financing Review (IFR) anunció sus premios anuales del año -uno de los programas de premios más prestigioso del sector­, dejó esto dicho:

"Lehman Brothers no sólo mantuvo su presencia global en el mercado, sino que dirigió la penetración en el espacio de preferencia. desarrollando nuevos productos y diseñando transacciones capaces de subvenir a las necesidades de los prestatarios. Lehman Brothers es el más innovador en el espacio de preferencia precisamente por hacer cosas que no pueden verse en ningún otro sitio."

Huelgan comentarios.


¿Fue falta de regulación?
Sí. Todo el mundo reconoce ahora que la capacidad de Wall Street para innovar y excogitar instrumentos financieros más y más sofisticados ha ido mucho más allá de la capacidad regulatoria del Estado, y no porque el Estado no fuera capaz de regular, sino porque la actitud neoliberal, de laissez-faire, imperante impidió al Estado diseñar mecanismos efectivos de regulación.


Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico?
Bien, Georges Soros, que lo vio venir, dice que lo que estamos pasando es la crisis del sistema financiero, la crisis del "gigantesco sistema circulatorio" de un "sistema capitalista global. que está reventando por las costuras".

Para seguir con la idea del archiespeculador, a lo que estamos asistiendo es a la intensificación de una de las crisis o contradicciones centrales del capitalismo global, cual es la crisis de sobreproducción, también conocida como sobreacumulación o sobrecapacidad.

Se trata de la tendencia del capitalismo a construir una ingente capacidad productiva que termina por rebasar la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades que limitan el poder de compra popular, lo cual termina por erosionar las tasas de beneficio.


Pero, ¿qué tiene que ver la crisis de sobreproducción con los acontecimientos recientes?
Muchísimo. Pero, para entender la conexión, tenemos que retrotraernos a la llamada Época Dorada del capitalism contemporáneo, al período comprendido entre 1945 y 1975.

Fue un período de rápido crecimiento, tanto en las economías del centro como en las subdesarrolladas, un crecimiento propulsado, en parte, por la masiva reconstrucción de Europa y del Este asiático tras la devastación de la II Guerra Mundial, y en parte, por la nueva configuración socio-económica institucionalizada bajo el nuevo estado keynesiano. Un aspecto clave de esta última fueron los severos controles estatales de la actividad de mercado, el uso agresivo de políticas fiscales y monetarias para minimizar la inflación y la recesión, así como un régimen de salarios relativamente altos para estimular y mantener la demanda.


¿Qué pasó, pues?
Bien, este período de elevado crecimiento terminó a mediados de los 70, cuando las economías del centro se vieron inmersas en la estanflación, es decir, en la coexistencia de un bajo crecimiento con una inflación alta, lo que la teoría económica neoclásica suponía imposible.

Sin embargo, la estanflación no era sino el síntoma de una causa más profunda, a saber: la reconstrucción de Alemania y del Japón, así como el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización, como Brasil, Taiwán y Corea del Sur, añadió una enorme capacidad productiva e incrementó la competición global, mientras que la desigualdad social, dentro de cada país, y entre países, limitó globalmente el incremento del poder adquisitivo y de la demanda, resultando así erosionada la tasa de beneficio. La drástica subida del precio del petróleo en los setenta no hizo sino agravar la cosa.


¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción?
El capital ensayó tres vías de salida del atolladero de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización.


¿En qué consistió la reestructuración neoliberal?
La reestructuración neoliberal tomó la forma del reaganismo y del thatcherismo en el Norte y del ajuste estructural en el Sur. El objetivo era la revigorización de la acumulación de capital, lo que se consiguió: 1) removiendo las restricciones estatales al crecimiento, al uso y a los flujos de capital y de riqueza; y 2) redistribuyendo el ingreso de las clases pobres y medias a los ricos, de acuerdo con la teoría de que se motivaría así a los ricos para invertir y alimentar el crecimiento económico.

El problema de esa fórmula era que, al redistribuir el ingreso en favor de los ricos, estrangulaba el ingreso de los pobres y de las clases medias, lo que provocaba la restricción de la demanda, sin necesariamente inducir a los ricos a invertir más en producción.

De hecho, la reestructuración neoliberal, que se generalizó en el Norte y en el Sur a lo largo de los años ochenta y noventa, tuvo unos pobres registros en términos de crecimiento: el crecimiento global promedio fue de un 1,1% en los 90 y de un 1,4 en los 80, mientras que el promedio en los 60 y en los 70, cuando las políticas intervencionistas eran dominantes, fue, respectivamente, de un 3,5% y de un 2,54%. La reestructuración neoliberal no pudo terminar con la estanflación.


¿En qué medida la globalización fue una respuesta a la crisis?
La segunda vía de escape global ensayada por el capital para enfrentarse a la estanflación fue la "acumulación extensiva" o globalización, es decir, la rápida integración de las zonas semicapitalistas, no-capitalistas y precapitalistas a la economía global de mercado. Rosa Luxemburgo, la celebrada economista y revolucionaria alemana, se percató de este mecanismo hace mucho tiempo, viéndolo como un mecanismo necesario para restaurar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas. ¿Cómo? Ganando acceso al trabajo barato; ganando mercados, aun si limitados, nuevos; ganando nuevas fuentes de productos agrícolas y de materia primas baratos; y creando nuevas áreas para inversión en infraestructura. La integración se produce a través de la liberalización del comercio, removiendo los obstáculos a la movilidad del capital y aboliendo las fronteras para la inversión exterior.

China, ni que decir tiene, es el caso más destacado de un área no-capitalista integrada en la economía capitalista global en los últimos 25 años.

Para contrarrestar sus declinantes beneficios, un considerable número de corporaciones empresariales situadas entre las primeras 500 del ranquin de la revista Fortune han trasladado una parte significativa de sus operaciones a China, a fin de aprovechar las ventajas del llamado "precio chino" (las ventajas de costes derivadas de un trabajo barato chino aparentemente inagotable). A mediados de la primera década del siglo XXI, entre el 40 y el 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estadounidenses dimanaban de sus operaciones y ventas en el exterior, y señaladamente, en China.


¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis?
El problema con esta vía de salida del estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque añade capacidad productiva. La China de los últimos 25 años ha venido a añadir un volumen tremendo de capacidad manufacturera, lo que ha tenido por efecto deprimir los precios y los beneficios. No por casualidad, los beneficios de las corporaciones estadounidenses dejaron de crecer hacia 1997- De acuerdo con un índice estadístico, las tasas de beneficios de las 500 de Fortune pasó de 7,15 en 1960-69 a 5,30 en 1980-90, a 2,29 en 1990-99 y a 1,32 n 2000-2002.

Dadas las limitadas ganancias obtenidas en punto a contener el impacto depresivo de la sobreproducción, ya a través de la reestructuración neoliberal, ya con la globalización, la tecera vía de salida resultó vital para mantener y elevar la rentabilidad. La tecera vía es la financiarización.

En el mundo ideal de la teoría económica neoclásica, el sistema financiero es el mecanismo, merced al cual los ahorradores, o quienes se hallan en posesión de fondos excedentes, se juntan con los empresarios que tienen necesidad de sus fondos para invertir en producción. En el mundo real del capitalismo tardío, con la inversión en industria y en agricultura arrojando magros beneficios por causa de la sobreproducción, grandes cantidades de fondos excedentes circulan y son invertidas y reinvertidas en el sector financiero. Es decir, el sistema financiero gira sobre sí mismo.

El resultado es que se ensancha el hiato abierto entre una economía financiera hiperactiva y una economía real en estancamiento. Como bien observa un ejecutivo financiero: "ha habido una creciente desconexión entre la economía real y la economía financiera en estos últimos años. La economía real ha crecido, pero nada comparable a la economía financiera. hasta que estalló".

Lo que no nos dice este observador es que la desconexión entre la economía real y la economía financiera no es accidental: que la economía financiera se disparó precisamente para hacer frente al estancamiento dimanante de la sobreproducción de la economía real.


¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida?
El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que equivale a exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficios, de acuerdo, pero no crea nuevo valor -sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo­. Puesto que los beneficios no se basan en la creación de valor nuevo o añadido, las operaciones de inversión resultan extremadamente volátiles, y los pecios de las acciones, las obligaciones y otras formas de inversión pueden llegar a divergir radicalmente de su valor real: por ejemplo, las acciones en empresas incipientes de Internet, que se mantuvieron por un tiempo al alza, sostenidas principalmente por valoraciones financieras en espiral, para luego desplomarse. Los beneficios dependen, entonces, del aprovechamiento de las ventajas ofrecidas por movimientos de precios que divergen al alza del valor de las mercancías, para vender oportunamente antes de que la realidad fuerce la "corrección" a la baja para ajustarse a los valores reales. El alza radical de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama la formación de una burbuja.


¿Por qué la financiarización es tan volátil?
Con la rentabilidad dependiendo de golpes especulativos, no resulta sorprendente que el sector financiero vaya de burbuja en burbuja, o de una manía especulativa a otra.

Puesto que está sostenido por una manía especulativa, el capitalismo inducido financieramente no ha dejado de batir registros en materia de crisis financieras desde que los mercados de capitales fueron desregulados y liberalizados en los 80.

Antes de la actual debacle de Wall Street, las más explosivas fueron la crisis financiera mexicana de 1994-95, la crisis financiera asiática de 1997-1998, la crisis financiera rusa de 1996, el colapso del mercado de valores de Wall Street de 2001 y el colapso financiero argentino de 2002.

El antiguo secretario del Tesoro con Bill Clinton, un hombre de Wall Street -Rober Rubin­, predijo hace cinco años que "las crisis financieras futuras serán con casi toda seguridad inevitables, y podrían llegar a ser hasta peores."


¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas?
Sirvámonos, a modo de ejemplo, de la crisis financiera asiática de 1997-98.

* Primero: balanza de pagos y liberalización financiera impuestas por el FMI y el Departamento noteamericano del Tesoro.

* Luego, entrada de fondos extranjeros en busca de rápida y elevada rentabilidad, lo que significa que entraron en el Mercado inmobiliario y en el Mercado de valores.

* Sobreinversión, lo que llevó al desplome de los precios en el Mercado de valores y en el Mercado inmobiliario, lo que, a su vez, condujo al pánico y a la coinsiguiente retiada de fondos: en 1997, en unas pocas semanas 100 mil millones de dólares abandonaron las economías del este asiático.

* Rescate de los especuladores extranjeros por parte del FMI.

* Colapso de la economía real: la recesión se extiende por todo el Este asiático en 1998.

* A pesar de la desestabilización a gran escala, todos los intentos realizados para imponer regulaciones nacionales o globales del sistema financiero fueron rechazadas con razones puramente ideológicas.


Volvamos a la presente burbuja. ¿Cómo se formó?
El actual colapso de Wall Street arraiga en la burbuja tecnológica de fines de los 90, cuando el precio de las acciones de las empresas incipientes en el mundo de Internet se disparó, para luego desplomarse, resultando todo ello en la pérdida de activos por valor de 7 billones de dólares y en la recesión de 2001-2002.

Las laxas políticas monetarias de la Rerserva Federal bajo Alan Greenspan estimularon la burbuja tecnológica, y cuando está colapsó dando paso a la recesión, Greenspan, tratando de prevenir una recesión duradera, rebajó en junio de 2003 los tipos de interés a un nivel sin precedentes en 45 años (al 1%), manteniéndolo en ese nivel durante más de un año. Con eso lo que consiguió fue estimular la formación de otra burbuja: la burbuja inmobiliaria.

En fecha tan temprana como 2002, economistas como Dean Baker, del Center for Economic Policy Research, alertaron sobre la formación de una burbuja inmobiliaria. Sin embargo, en fecha tan tardía como 2005 el entonces presidente del Consejo Económico de asesores de la Presidencia de la nación y actual presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, atribuía el incremento de los precios de la vivienda en EEUU a "unos fundamentos económicos robustos", y no a la actividad especulativa. ¿A quién puede sorprender que el estallido de la crisis subprime en verano de 2007 pillara a este hombrecito con la guardia totalmente baja?


¿Y cómo creció?
Oigámoslo de boca de uno de los propios jugadores clave en los mercados, de George Soros: "Las instituciones hipotecarias animaron a los hipotecados a refinanciar sus hipotecas aprovechando la revalorización experimentada entretanto por sus casas. Rebajaron sus criterios de préstamo e introdujeron nuevos productos, como hipotecas a interés variable, hipotecas que 'sólo servían intereses' y 'ofertas promocionales' con tipos de interés para partirse de risa. Todo eso animó a especular con la vivienda. Los precios de las casas comenzaron a subir a un ritmo de dos dígitos. Eso sirvió para retroalimentar la especulación, y el alza de los precios inmobiliarios consiguió que los propietarios de casas se sintieran ricos; el resultado fue el boom consumista que ha sostenido a la economía estos últimos años."

Observando las cosas más de cerca, se ve que la crisis hipotecaria no resultó de una oferta superior a la demanda real. La "demanda" estaba, por mucho, fabricada por la manía especulativa de promotores y financieros empeñados en conseguir grandes beneficios a partir de su acceso al dinero foráneo que inundó a los EEUU de la última década. Ingentes volúmenes hipotecarios fueron agresivamente ofrecidos y vendidos a millones de personas que, normalmente, no habrían podido permitírselo ofreciéndoles unos tipos de interés ridículamente bajos, ulteriormente ajustables para sacar más dinero de los propietarios de casas.


¿Pero cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones?
Porque los activos pasaron entonces a ser "segurizados": quienes habían generado las hipotecas, procedieron a amalgamarlas con otros activos en complejos productos derivados llamados "obligaciones de deuda colateralizada" (CDO, por sus siglas en inglés), lo cual resultó relativamente fácil dado que trabajaban con diversos tipos de intermediarios que, sabedores del riesgo, se deshacían de esos títulos de valores lo más rápidamente posible, pasándolos a otros bancos e inversores institucionales. Esas instituciones, a su vez, se deshacían del producto, pasándolo a otros bancos y a instituciones financieras foráneas.

Cuando aumentaron los tipos de interés de los préstamos subprime, de las hipotecas variables y de otros préstamos inmobiliarios, el juego tocó a su fin. Hay cerca de 6 millones de hipotecas subprime, el 40% de las cuales entrarán en impago en los próximos dos años, según estimaciones de Soros.

A los que hay que añadir otros 5 millones de impagos en los próximos 7 años, derivados de los tipos hipotecarios variables y de otros "préstamos flexibles". Pero los títulos, cuyo valor se cuenta por billones de dólares, ya se han infiltrado como un virus en el sistema financiero global. El gigantesco sistema circulatorio del capitalismo global ha sido fatalmente infectado.


¿Pero cómo pudieron los titanes de Wall Street desplomarse como un castillo de naipes?
Lo que ocurrió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac y Bear Stearns fue, simplemente, que las pérdidas representadas por esos títulos tóxicos rebasaban por mucho sus reservas, lo que condujo a su caída. Y más caerán, probablemente, cuando sus libros de contabilidad, que en los que ahora esos títulos figuran en el Haber, se corrijan para reflejar el actual valor de esos activos.

Y muchos otros les seguirán, a medida que vayan quedando expuestas otras operaciones especulativas, como las centradas en las tarjetas de crédito y en las diferentes variedades de seguros contra riesgos. AIG cayó por causa de su gigantesca exposición en el área no-regulada de los contratos de protección crediticia derivada (credit default swaps), unos derivados financieros que permitían a los inversores apostar dinero a la posibilidad de que las empresas no pudieran devolver los préstamos.

Tales apuestas sobre impagos crediticios representan ahora un mercado de 45 billones de dólares, un mercado, como dicho, que carece de toda regulación. La ciclópea dimensión de los activos que podrían quedar dañados en caso de que AIG colapsara fue lo que movió a Washington a cambiar de idea e intervenir para rescatarlo, luego de haber dejado caer a Lehman Brothers.


¿Qué pasará ahora?
Puede decirse sin avilantez que habrá más bancarrotas y más nacionalizaciones e intervenciones públicas, desempeñando las instituciones y los bancos extranjeros un papel auxiliar del gobierno de los EEUU. Que el colapso de Wall Street irá a más y prolongará la recesión norteamericana. Y que la recesión en EEUU se comunicará a Asia y al resto del mundo, que sufrirá también una recesión, si no algo peor. La razón de esto último es que el principal mercado exterior de China son los EEUU y que China, a su vez, importa materias primas y bienes intermedios -de los que se sirve para sus exportaciones a los EEUU­ de Japón, Corea y el Sudeste asiático. La globalización ha hecho imposible el "desacoplamiento". Los EEUU, China y el Este asiático andan ahora como tres prisioneros atados a una misma cadena.


¿Y en suma?
El desplome de Wall Street no sólo se debe a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. El colapso de Wall Street hunde sus raíces en la crisis de sobreproducción que ha sido la plaga del capitalismo global desde mediados de los 70.

La financiarización de la inversión ha sido una de las vías de escape para salir del estancamiento, siendo las otras dos la reestructuración neoliberal y la globalización. Habiendo resultado de poco alivio la reestructuración neoliberal y la globalización, la financiarización pareció atractiva como mecanismo de restauración de la rentabilidad. Pero lo que ahora ha quedado demostrado es que la financiarización es una senda peligrosa que lleva a la formación de burbujas especulativas, capaces de ofrecer una efímera prosperidad a unos cuantos, pero que terminan en el colapso empresarial y en la recesión de la economía real.

Las cuestiones clave son éstas: ¿Cuán profunda y duradera será esta recesión? ¿Necesitará la economía de los EEUU generar otra burbuja especulativa para salir de esta recesión? Y si tal es el caso, ¿dónde se formará la siguiente burbuja? Algunos dicen que la próxima surgirá en el complejo militar-industrial o en el "capitalismo del desastre" sobre el que escribe Naomi Klein. Pero eso es harina de otro costal.

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Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista senior en Focus on the Global South. / Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón y Mínima Estrellav

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sábado, 4 de octubre de 2008

Carta al candidato a la Presidencia de los EE.UU. Barack Obama

Adolfo Pérez Esquivel


Buenos Aires, 3 de setiembre de 2008
Candidato a la Presidencia de los EE.UU.
Senador Don Barack Obama

Reciba el fraterno saludo de Paz y Bien.

En ocasión de encontrarnos en Los Ángeles junto con otros Premios Nobel de la Paz en una reunión y reflexión sobre la situación internacional, le entrego la presente carta para compartir la realidad de América Latina y el mundo. Espero que le ayude a comprender y valorar los lazos de unidad de los pueblos y encontrar nuevos caminos y paradigmas en bien de la humanidad.

Lo que ocurre en los Estados Unidos de Norteamérica tiene repercusión en el mundo, y sus decisiones influyen en las relaciones entre los pueblos, muchas veces alteradas y confrontadas, poniendo en peligro la Paz mundial, generando la inestabilidad y conflictos en diversas regiones.

Después de la caída del Muro de Berlín en 1989 y el fin de la Guerra Fría, muchos pensamos que las relaciones internacionales serían de cooperación y solidaridad entre los pueblos, que nuevos aires de integración y entendimiento para la paz llegaban después de largos años de confrontación entre los dos bloques dominantes.

Nos equivocamos. Se agudizaron las tensiones y surgieron nuevas guerras y muros de intolerancia y enfrentamientos: las guerras en Afganistán e Irak, en África, China, que comete genocidio y etnocidio contra el pueblo tibetano. La grave situación del Medio Oriente, guerra que lleva más de 50 años entre Israel y Palestina, y la necesidad del Estado Palestino de superar las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por Israel.

Y están las violaciones a los derechos humanos por parte de EE.UU. en la base militar que mantiene en Guantánamo, Cuba, y en las cárceles de Irak, en Abu Graib, un país invadido y destruido, siendo victima del despojo de lo que es patrimonio cultural de la humanidad. He estado doce días en Bagdad y pude ver las atrocidades cometidas contra ese sufrido pueblo.

A pesar de esto, que señalo brevemente, y que usted conoce, hoy se abre una esperanza en EE.UU., y es que Ud. pueda llegar a ser el próximo presidente de Norteamérica. De ser así, se abren nuevas posibilidades para caminos de paz y para un cambio en la situación actual de destrucción y muerte que impuso el gobierno del presidente Republicano George Bush, basado en la mentira y en la violencia.

Es necesario lograr cambios hacia sociedades más justas y fraternas y ver qué ocurre en lo interno en su país y a nivel internacional. EE.UU. que vive en pleno auge del neoliberalismo, a pesar de ser un país rico y desarrollado, no ha podido garantizar a sus ciudadanos un nivel de desarrollo humano satisfactorio.

Usted bien sabe que hoy existe en EE.UU. 32 millones de personas con una esperanza de vida inferior a los 60 años; 45 millones de personas viven bajo el nivel de pobreza y 52 millones de ciudadanos y ciudadanas son analfabetas. (informe Nouveau Siècle-I. Ramonet). Sin embargo, se gastan millones de dólares en armas, y se generan conflictos armados que poner en serio peligro la paz mundial.

EE.UU. fue un país pionero en la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamados por las Naciones Unidas en 1948, lamentablemente hoy olvidados y violados sistemáticamente. Es urgente restablecer el equilibrio y “desarmar las conciencias armadas” y generar políticas de integración entre los pueblos. En este sentido, me permito transmitirle las preocupaciones y necesidades de nuestro continente latinoamericano.

Las bases militares de EE.UU. en A. Latina no contribuyen a la Paz y la seguridad continental, al igual que la reactivación de la IV Flota en mares del continente latinoamericano. Son una amenaza y generan preocupación en la región. Otra grave situación es la violencia del terrorismo de Estado en Colombia, las guerrillas, los paramilitares y el narcotráfico. Su solución es política y no militar.

Un viejo problema vigente y no resuelto hasta el presente, es el bloqueo de casi 50 años, inmoral e injusto, a Cuba, lo que pone en evidencia la política de agresión impuesta por EE.UU., violando las resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas.

La democracia se basa en la participación del pueblo y en el derecho e igualdad para todos y no para algunos. Y no puede ser la que impone EE.UU. a otros países que han elegido su propio camino y decisión soberana. Es necesaria la pluralidad y el respeto al derecho de los pueblos a su autodeterminación.

Cuba no es una amenaza para los EE.UU. ni para ningún pueblo del mundo. Senador Obama, analice objetivamente la política del pueblo cubano que envía médicos, técnicos, educadores contribuyendo con los pueblos más necesitados. Siendo Cuba un país con pocos recursos y bloqueado por EE.UU., no ha dejado de contribuir a la Paz y Solidaridad con los pueblos.

Si asume la Presidencia de los EE.UU. es necesario que cambie la política de dominación y respete las decisiones de las Naciones Unidas y el derecho soberano que tiene el pueblo cubano y su gobierno. Un paso importante es la liberación de los cinco prisioneros cubanos a quienes no han podido comprobar delito alguno y someten a prisión durante diez años, negándoles el derecho a la defensa y a que sus familias los puedan visitar. Esos actos son inhumanos y violatorios de los Pactos y Protocolos Internacionales y de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas.

Es urgente y necesario levantar el bloqueo a Cuba a través del diálogo y acuerdos políticos y sociales. EE.UU. y Cuba pueden vivir en paz, en proyectos de cooperación y respeto mutuo.

Los pueblos del continente latinoamericano van asumiendo su propia voz en el concierto de las naciones e integración regional. Es un derecho indelegable y que EE.UU. puede compartir fraternalmente, en bien de todos.

La humanidad está sujeta a la dinámica y decisiones transformadoras. Las ciencias y tecnologías han provocado cambios profundos , han llevado a la aceleración del tiempo y espacio y cambiado los ritmos en la vida y por lo tanto hay que recuperar el equilibrio entre la persona y los pueblos. Es una dinámica que provoca, por un lado avances positivos y por otro la agudización de conflictos y violencia.

Es urgente encontrar el equilibrio para la preservación del medio ambiente, lo que en América Latina llamamos nuestra Madre Tierra, nuestra Pachamama, hoy violentada y sometida a la destrucción masiva y sistemática. Los intereses económicos y políticos privilegian el capital financiero sobre la vida de los pueblos. Es necesario generar un código de conducta y prevención, sanciones a empresas que no cuiden el medio ambiente.

Es necesario desarrollar políticas claras y contundentes para preservar el Planeta, su biodiversidad, el agua, los recursos naturales, los bosques, antes que sea tarde. Los recursos naturales no son infinitos y si no se asumen políticas claras y realistas sobre su cuidado y preservación está en peligro la vida misma del planeta. EE.UU. se han negado sistemáticamente a firmar los Acuerdos de Kyoto y esa actitud es perjudicial para la humanidad y para el mismo pueblo de los EE.UU.

Las Naciones Unidas y la FAO han lanzado un angustiante llamado a la soberanía alimentaria por la falta de alimentos en el mundo. La FAO señala que por día mueren en el mundo más de 35 mil niños de hambre. Es un genocidio silencioso que afecta a la humanidad y queda en la total impunidad.

Evidentemente, senador Obama es necesario asumir estos desafíos como muchos otros que tienen que ver con las relaciones entre los pueblos. Sería importante su acercamiento y diálogo con los pueblos y gobiernos del continente latinoamericano.

Tenemos necesidad de la unidad y cooperación y no de las imposiciones por la fuerza y la violencia.

El mundo necesita de la Paz. Es la gran revolución del Siglo XXI. Debemos trabajar por un nuevo paradigma de Vida. Espero que esta carta ayude a la reflexión y compromiso que lleven a una sociedad más justa y fraterna. Si usted asume la presidencia, ojalá se afirme la esperanza de comenzar un nuevo amanecer para los pueblos del mundo basado en la diversidad y la unidad. Le reitero el fraterno saludo de Paz y Bien deseándole mucha fuerza y esperanza.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz 1980

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Puerto Rico

Freddy J. Melo


El 30 de octubre de 1950 Pedro Albizu Campos y grupos de valientes se alzaron en el poblado de Jayuya y otras localidades puertorriqueñas –con incursión también en el Congreso de Washington--, llamando a sus compatriotas a la lucha armada contra el proyecto del ELA (Estado Libre Asociado) y en pro de la independencia de la Isla dolorosa, que del imperio español pasó al norteamericano como botín de guerra cuando moría el siglo XIX. La España de arrogancia ultramarina, que entre reverberaciones de “gloria roja” y hartazgos de riqueza ajena había ensanchado sus fronteras hasta donde no se ponía el sol, se hallaba en ese fin de centuria deshecha por décadas de combates y derrotas y sus últimas fuerzas estaban a punto de extinguirse ante los machetes de los mambises cubanos y de los combatientes caribeños que los acompañaban. Sería una victoria de la que emergerían soberanas las Antillas mayor y menor, según las previsiones de sus líderes y el sello de la sangre derramada en común. Victoria que nunca pudo darse, porque sobre esa España a punto de caer, y con toda la desvergüenza y villanía depredadora que el mundo empezaría a conocerle, se lanzó el nuevo poder imperialista, sediento de materias primas, mercados para sus productos, áreas de inversión de capitales y territorios estratégicos en función del ambicionado dominio de todo el Continente.

La insurrección nacionalista de Albizu, destrozada y culminada en muerte y cárcel, buscaba, además de tocar el alma de su pueblo, romper la conspiración del silencio sobre la tragedia del país y dar continuidad al Grito de Lares, que lanzara el 23 de septiembre de 1868, unos días antes del de Yara cubano, Ramón Emeterio Betances, reconocido como Padre de la Patria borincana. Contra ese silencio sumo mi susurro.

La indicada tragedia se resume fácil: En quinientos años largos de existencia, a partir del momento en que los taínos fueron despojados de su tierra y diezmados, el pueblo multiétnico y mestizo formado allí, sensible, capaz y creativo, no ha vivido un solo día de historia propia. Bajo el signo de la explotación colonial clásica, formalmente disimulada, USA controla, según el PIP (Partido Independentista): “Servicio Militar Obligatorio; Defensa; tarifa; comercio extranjero; moneda; embarque de mercancías; navegación interna y externa; comunicaciones internas y externas; ciudadanía y nacionalidad; inmigración y emigración; tierra; espacios aéreos; límites marítimos y guardacostas; tratados; patentes; (…) bosques, monopolios; puertos; minerales; (…) leyes y procedimientos laborales y de salario mínimo”. Desde el desembarco (25/07/1898) la Isla ha conocido, en sucesión: Dictadura militar los dos primeros años; Gobierno civil con gobernador y juez supremo nombrados por el presidente norteño (usenses hasta 1948, cuando es designado primer gobernador nativo Luis Muñoz Marín, como si gringo), más un Legislativo bicameral restringido a propietarios bilingües y sujeto a veto imperial; “Estado Libre Asociado”, engendro muñocista instaurado en 1952, que no es ninguna de las tres cosas sino un hábil enmascaramiento del status colonial: otorga derecho a una Constitución y la elección popular de gobernador y parlamentarios, pero mantiene y asegura la subordinación a la voluntad de la Casa Blanca.

Los puertorriqueños han peleado y la represión ha sido brutal, como lo testimonian las masacres, asesinatos selectivos (último conocido el de Filiberto Ojeda Ríos, 23 de septiembre de 2005, fecha conmemorativa del Grito de Lares), persecuciones y prisión de miles de combatientes, cuyos nombres pueden representarse en el de una mujer, Lolita Lebrón, y un hombre, Pedro Albizu Campos. Éste, madera de Martí y de Sandino (“la independencia no se discute, se hace”), aspiraba a “escribir la última estrofa de Bolívar” y sostuvo la antorcha independentista hasta morir (21/04/965), en fin adelantado por 25 años alternos de cárcel y trato infamante (léase tortura).

En Puerto Rico, paraíso de consorcios yanquis, el ELA hace aguas, la estadidad recibe el repudio de la gran mayoría, la conciencia nacional y la social, según la percepción del Partido Socialista (PSP) y de muchos otros, crecen y avanzan hacia la convergencia, la independencia es la única posibilidad de solución a su crisis histórica y ya no puede advenir sino mediante la superación del capitalismo. Parece haber juego trancado, pero…

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viernes, 3 de octubre de 2008

Un tema para meditar

Reflexiones del compañero Fidel
Un tema para meditar


Cuba es un país donde la electricidad, en circunstancias normales, llega directamente al 98 por ciento de la población, existe un sistema único de producción y suministro de la misma, y se garantiza a los centros vitales en cualquier circunstancia a través de equipos electrógenos. Tan pronto se restablezcan las líneas de transmisión será de nuevo así.

Vale la pena meditar un minuto cada día sobre el costo de la energía eléctrica, sin la cual en el mundo de hoy la vida civilizada se vuelve imposible. Esto es válido aún más si se acerca la época del año en que las noches son más largas y todas las luces y equipos se encienden a la vez, y son pocos los hogares que no disponen de varios objetos electrodomésticos.

Reflexionar sobre el tema nos permite comprender el desafío de gran número de países en el mundo que deben importar el combustible. No abundó nunca ni pudo abundar en Cuba, sin caudalosos ríos, la energía hidráulica; la solar, una forma renovable y no contaminante de energía, aunque costosa, se emplea en varios miles de puntos que satisfacen necesidades sociales; y por último, la eólica, cuyas pruebas se iniciaron bajo el peligro destructor de los huracanes. No cesará, por ello, el esfuerzo de buscar respuesta a las necesidades crecientes de energía.

Nuestra producción de electricidad depende fundamentalmente de las termoeléctricas, construidas a lo largo del país en los años de Revolución pues antes apenas existían, acompañadas de la extensa red que requiere una isla larga y estrecha para compensar déficit regionales y los tiempos de imprescindibles reparaciones.

En nuestras manos, sin embargo, está el ahorro del combustible que se consume cada día no solo en producir electricidad, sino en las actividades de la nación: industria, transporte, construcción, preparación de tierras, etcétera, etcétera. No las enumero todas porque son decenas las circunstancias en que aquel se consume no pocas veces más allá de lo necesario, tanto en Cuba como en cualquier parte del mundo; pero, en nuestro caso, con el agravante de habernos acostumbrado a recibir de la Revolución muchas cosas por las cuales no hemos luchado. Nos olvidamos incluso no pocas veces de que los huracanes existen, a lo que se unen cambios de clima y otros fenómenos creados por la llamada civilización.

Un dato nos ayudaría a ilustrar tal situación: el valor de la energía que Cuba consume anualmente, a los precios vigentes del presente año, supera los 8 mil millones de dólares.
Si, por otro lado, se suman el valor del níquel, el azúcar y los productos del Polo Científico, que constituyen los tres principales renglones de exportación, estos a duras penas alcanzan, en sus actuales precios, los dos mil millones de dólares, de los que habría que descontar los gastos e insumos necesarios para producirlos.

Desde luego que no son estos nuestros únicos ingresos en divisas convertibles. Por exportación de servicios nuestra Patria obtiene hoy más ingresos que por toda la exportación material que realiza. Tal vez lleguemos, en un período relativamente breve de tiempo, a ser exportadores de petróleo. Ya en parte lo somos de crudo pesado, que no puede refinarse en Cuba por nuestras limitadas capacidades actuales.

Una conclusión que se deduce de lo dicho es que, frente a la demanda desmedida de combustible por parte de los organismos del Estado, la respuesta ha sido categórica: reduzca las actividades que ha pensado o soñado.

Algunos de los nuestros sueñan realmente con satisfacer todas las solicitudes de “pajaritos volando” que la gente desea. Dentro del Estado, se necesita rigurosa disciplina y un orden absolutamente racional de prioridades, sin temor alguno a establecer lo que debe o no hacerse, y partiendo siempre del principio de que nada es fácil y que solo del trabajo con calidad e intensidad deben proceder honradamente los bienes materiales.

Los que no deben faltar en ninguna circunstancia son los medios disponibles que transportan materiales, alimentos, y los recursos para la producción y los servicios más vitales.

Vuelvo a insistir en la necesidad no de trabajo burocrático para las telarañas de las musarañas, sino de trabajo físico imprescindible e irrenunciable. No ser solo intelectual, sino también ser obrero, trabajar con las manos.

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jueves, 2 de octubre de 2008

Decires

Américo Díaz Núñez


--Hay una conducta común en todos los implicados en conspiraciones derechistas: ninguno da la cara ni dice la verdad.

--Dos mujeres defensoras de los derechos humanos fueron asesinadas, una en Colombia junto con su familia, y otra violada y quemada en México, pero no se observa una ola de protestas de los grandes medios ni de HRW.

--Hipocresía y campañas sucias se dan la mano para silenciar hechos y abultar difamaciones.

--Uribe ha gobernado con los paramilitares asesinos de miles de colombianos y eso no es un escándalo que valga la pena investigar y condenar.

--Cierta prensa no narra historias porque le interesan más los cuentos.

--Quienes dicen que Chávez es locuaz o sufre de desenfreno verbal son justamente los que más tonterías escriben o hablan sin decir un ápice de la verdad.

--Frases como éstas: “El idilio entre Chávez y Sócrates…”, “Chávez visita a un Fidel moribundo”, “Las maniobras navales con los rusos ponen en peligro a Occidente” son parte de la esquizofrenia de una derecha que vive de la fábula y las idioteces.

--La guerra mediática tiene como objetivo final no a los presidentes electos por el pueblo, sino al pueblo que los elige.

--El odio de clase se expresa como racismo intolerante que conduce al fascismo. Vean lo ocurre en Bolivia y lo comprobarán.

--El colmo de un embajador gringo en Centroamérica es hablar de verdadera democracia, paz, seguridad y libertad tras más de cien años de apoyo a dictaduras, atropellos empresariales, engaños e invasiones a esa región.

--Todos los que declaran para banalizar las denuncias de golpe y magnicidio en Venezuela se olvidan mencionar las armas de guerra decomisadas a los implicados.

--Parece que esta crisis es el fin de la historia, de la ideología y de las fronteras… del flamante neoliberalismo de ayer, que hoy agoniza.

--De acuerdo con los estereotipos implantados por los medios derechistas, autonomía significa separatismo, civismo es igual a violencia fascista, libertad a persecución y represión, pueblo equivale a oligarquía y democracia a oligocracia con muchas desgracias.

--Eso no es un maletín. Es una sucia olla de grillos inmorales.

--Tanto ruido y tan pocas nueces en la ONU.

--¡Lamentablemente en Venezuela no hay una dictadura, señores de HRW, como ustedes quisieran, porque, en vez de expulsarlos, los hubiera contratado como voceros de prensa para torcerle el cuello a la verdad.

--Ecuador también se suma con un pueblo que no come cuentos, al proceso de nueva independencia de la América del Sur.

--¿Qué dirán ahora de los resultados del viaje a China, Rusia, Francia y Portugal lo difamadores de las giras presidenciales de Chávez?

--Donde ronca oso ruso no hay burro gringo con reumatismo.

--Fidel ha resultado el moribundo más saludable de la historia, con sus sabias y oportunas reflexiones.

--La siguiente guerra de Bush será la de bombero de la gran crisis del imperio que él ayudó a hundir.

--Ya veremos cómo los muy expertos defensores del neoliberalismo salvaje dirán ahora: “Yo lo dije, pero no me oyeron”.

--En Colombia se sobrevive a una tragedia y una ficción que superan a “Cien Años de Soledad” y las demás novelas de García Márquez juntas.

--¡Tanto disgusto y alboroto por una plaza popular dedicada a “Tirofijo” en una zona de Caracas y ni una palabra sobre las reuniones con delincuentes, narcotraficantes y paramilitares en el Palacio de Nariño!

--La presencia militar rusa en el Caribe no tiene nada que ver con la tensión en el Cáucaso, sencillamente porque fue pactada en julio de 2008 por Chávez y Medvedev en Moscú. Los expertos se vuelven a equivocar.

--¿Será que, después de opresora prestamista, terminará como endeudada pedigüeña la gran oligarquía del dinero?

--Volvió a perder la oposición en las elecciones parlamentarias de Belarús, a la vista de los observadores de la Unión Europea y de muchos otros países, quienes aprobaron la transparencia y pulcritud del proceso. ¿Qué dirán ahora?

--La matanza de Pando es la cruda respuesta de la derecha fascista al pueblo de Bolivia que pide democracia, paz y justicia social.

--UNASUR debe oír el ruido de la debacle bancaria del Imperio y apurar la instalación del Banco del Sur para salvarse del desastre.

--¿Qué sentido tiene rescatar con dineros públicos a los bancos privados que hundieron la economía de un país con sus truculencias y especulaciones inmorales a la población de ese país? Eso suena a complicidad y premio al delito.

--El río Amazonas unirá dos océanos y doce naciones.

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miércoles, 1 de octubre de 2008

Nos quieren meter miedo

Michael Moore


Todos decían que la ley sería aprobada. Los expertos del universo ya estaban haciendo reservas para celebrar en los mejores restaurantes de Manhattan. Los compradores personales en Dallas y Atlanta fueron despachados para hacer los primeros regalos de Navidad. Los Hombres Locos de Chicago y Miami estaban descorchando botellas y brindando entre ellos mucho antes del desayuno.

Pero lo que no sabían era que cientos de miles de estadounidenses se despertaron ayer a la mañana y decidieron que era tiempo de rebelarse. Los políticos no la vieron venir. Millones de llamadas telefónicas y correos electrónicos golpearon al Congreso tan fuerte como si Marshall Dillon (Comisario Dillon, personaje de una serie) y Elliot Ness hubieran descendido en Washington D.C. para detener los saqueos y arrestar a los ladrones.

La Corporación del Crimen del Siglo fue detenida por 228 votos contra 205. Fue raro e histórico; nadie podía recordar un momento cuando una ley apoyada por el presidente y el liderazgo de ambos partidos fuera derrotada. Eso nunca sucede. Mucha gente se está preguntando por qué el ala derecha del Partido Republicano se unió al ala izquierda del Partido Demócrata para votar en contra del robo. Cuarenta por ciento de los demócratas y dos tercios de los republicanos votaron en contra de la ley.

Esto es lo que sucedió:

La carrera presidencial puede estar todavía muy pareja en las encuestas, pero las carreras en el Congreso están señalando una victoria aplastante para los demócratas. Pocos discuten la predicción de que los republicanos van a recibir una paliza el 4 de noviembre. Hasta 30 bancas republicanas en la Cámara de Representantes se perderían en lo que sería un increíble repudio a su agenda. Los representantes del oficialismo tienen tanto miedo de perder sus bancas, que cuando apareció esta “crisis financiera” hace dos semanas, se dieron cuenta que habían entregado su única oportunidad de separarse de Bush antes de la elección, mientras hacían algo que los hiciera parecer como que estaban del lado de “la gente”.

Estaba mirando ayer C-Span, una de las mejores comedias que he visto en años. Ahí estaban, un republicano después de otro que habían apoyado la guerra y hundido al país en una deuda record, que habían votado para matar cualquier regulación que hubiera mantenido a Wall Street en control —¡ahí estaban, lamentándose y defendiendo al hombrecito común!—. Uno tras otro se pararon en el micrófono de la Cámara baja y tiraron a Bush bajo el ómnibus, bajo el tren (aunque habían votado por quitarles los subsidios a los trenes también), diablos, lo hubieran tirado bajo la aguas crecientes de Lower Ninth Ward (barrio de Nueva Orleans) si hubieran podido conjurar otro huracán.

Los 95 valientes demócratas que rompieron con Barney Frank y Chris Dodd era los héroes reales, igual a aquellos pocos que se pararon y votaron en contra de la guerra en octubre de 2002. Miren los comentarios de ayer de los republicanos Marcy Kaptur, Sheila Jackson Lee, y Dennis Kucinich. Dijeron la verdad. Los demócratas que votaron por el paquete lo hicieron en gran parte porque estaban temerosos de las amenazas de Wall Street, que si los ricos no recibían su dádiva, los mercados enloquecerían y entonces adiós a las pensiones que dependen de las acciones y adiós a los fondos de retiro. ¿Y adivinen qué? ¡Eso es exactamente lo que hizo Wall Street! La caída más grande de un solo día en el Dow en la historia de la Bolsa de Valores de Nueva York. Anoche los nuevos presentadores de televisión lo gritaban: ¡los estadounidenses acaban de perder 1,2 billón de dólares en la Bolsa! ¡Es el Pearl Harbour financiero! ¡Se cae el cielo! ¡Gripe aviar! Por supuesto, la gente cuerda sabe que nadie “perdió” nada ayer, que los valores suben y bajan y que esto también pasará porque lo ricos comprarán ahora que están bajos, los sostendrán, luego los venderán, y luego comprarán nuevamente cuando estén bajos. Pero por ahora, Wall Street y su brazo de propaganda (las redes y los medios que poseen) continuarán tratando de meternos miedo. Será más difícil conseguir un préstamo. Algunas personas perderán sus empleos. Una débil nación de peleles no durará mucho bajo esta tortura. ¿O sí podremos?

Esto es lo que creo: el liderazgo democrático en la Cámara baja esperaba secretamente todo el tiempo que esta pésima ley fracasara. Con las propuestas de Bush hechas añicos, los demócratas sabían que entonces podían escribir su propia ley que favorece al promedio de los estadounidenses y no al 10 por ciento más rico que está esperando otro lingote de oro. De manera que la pelota está en la manos de la oposición. El revólver de Wall Street todavía le apunta a la cabeza. Antes que den el próximo paso, déjenme decirle lo que los medios silenciaron mientras se debatía esta ley:

1. La ley de salvataje NO tiene provisiones para el llamado grupo de supervisión que iba a monitorear los gastos de Wall Street de los 700.000 millones;

2. NO consideraba multas, sanciones o prisión para ningún ejecutivo que pudiera robar algo del dinero del pueblo;

3. NO hizo nada para obligar a los bancos y a los prestamistas a reescribir las hipotecas del pueblo para evitar ejecuciones ¡Esta ley no hubiera detenido ni UNA ejecución!

4. En toda la legislación NO había nada ejecutable, usando palabras como “sugerido” cuando se referían a que se le devolviera el dinero del rescate al gobierno;

5. Más de 200 economistas escribieron al Congreso y dijeron que esta ley podría empeorar la “crisis financiera y causar aún MAS de una caída.

Es hora que nuestro lado establezca claramente las leyes que nosotros queremos pasar.

Traducción: Celita Doyhambéhére.

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La ley de justicia y paz legalizó el robo de tierras y las fortunas de los paramilitares

Ricardo Daher


La ley de justicia y paz, es decir el acuerdo del gobierno colombiano con los paramilitares, sólo sirvió para crear condiciones para legalizar las tierras robadas a los campesinos, obtener el perdón anticipado para los crímenes de lesa humanidad, y para acceder al poder político, sostuvo Lilia Solano, integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Senado colombiano, en su visita al Foro Social Europeo procedente de Bruselas donde participó el Tribunal popular que juzgó y condenó al gobierno de Álvaro Uribe por crímenes de lesa humanidad.

Lilia Solano destacó la importancia del fallo aunque es poco optimista de que los gobiernos y empresas europeas que negocian en Colombia lo tomen en cuenta. Sin embargo destacó que “esta condena es muy importante para las víctimas de los 30 mil detenidos desaparecidos, de los 4 millones de desplazados internos, mientras se mantienen las torturas, las desapariciones forzadas. Estos son crímenes que se están cometiendo permanentemente mientras el gobierno dice que todo se reduce al enfrentamiento con la insurgencia. Lo cierto es que los crímenes que el Estado comete son sistemáticos y permanentes, y si la comunidad internacional no los condena, nos quedamos en Colombia solos poniéndole el pecho a las balas”.

Consultada sobre el freno a la investigaciones a la violación de los derechos humanos cometidas por los paramilitares acogidos a la ley de justicia y paz del gobierno de Uribe, tras la extradición de 14 de sus jefes a Estados Unidos, Lilia Alonso profesora, investigadora, trabajadora de los derechos humanos, e integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, sostuvo que desde un principio, “creíamos que la ley de justicia y paz se creó para extender perdón y olvido a los paramilitares, y que no iba a someterlos a la justicia”.

La ley explicó, lo que realmente creo fueron las condiciones para tres cosas: que les legalizaran las tierras que habían robado a los campesinos y los bienes obtenidos, en segundo lugar que les perdonaran los crímenes de lesa humanidad, y en tercer lugar para que pudieran tener después acceso al poder político”.

“Eso está muy claro en el acuerdo entre Estados Unidos y el presidente Álvaro Uribe de que los paramilitares que fueran extraditados sólo pagarían por los delitos de narcotráfico y lavado de dinero, pero no por las masacres, los asesinatos y las desapariciones”.

Solano advirtió que este acuerdo entre los jefes paramilitares, el gobierno de Uribe y Estados Unidos, ha extendido aún más la impunidad “dejando claro que aquellos que se dedican a servir al Estado a través de la estrategia paramilitar, podrán seguir cometido crímenes contando con la seguridad de que nunca pagaran por esos crímenes”.

Al mismo tiempo denunció que Estados Unidos se involucra en una estrategia que le beneficia totalmente “y no le importa que haya justicia, ni que las víctimas tengan acceso a la verdad, a la reparación integral y a garantías de que esos crímenes no se repetirán”.

“Así vemos una vieja estrategia de elites locales corruptas, comprometidas con crímenes, apoyadas por Estados Unidos y legitimadas por la comunidad internacional, como los países europeos, que sólo les interesa poder hacer negocios con los países de turno, aunque éstos estén comprometidos con crímenes”, subrayó al denunciar la pasiva complicidad de los gobiernos de la Unión Europea.


Mitad del territorio en manos de narcotraficantes
Solano estimó que al menos la mitad del territorio del país está en manos de narcotraficantes y paramilitares. Subrayó que estas bandas armadas” han logrado apropiarse de más de medio país porque cuentan con el respaldo del gobierno, con el respaldo de gobiernos anteriores, pero muy particularmente de este gobierno de Álvaro Uribe. Tienen la colaboración de fuerzas armadas, las fuerzas públicas, y han logrado comprar a los políticos regionales”.

Al mismo sostuvo que los paramilitares han logrado asociaciones ventajosas con los gremios económicos nacionales e internacionales. ”Hay ejemplos muy claros, la British Petroleum, que está muy presente en Arauca, ha contrado para su seguridad a los militares colombianos, y los militares colombianos a su vez han subcontratado a los paramilitares”.

De esta manera se construye una cobertura de seguridad para los inversores extranjeros, aunque para ellos tienen que desplazar gente, desaparecer o asesinar a sindicalistas. ”Lo más importante es ofrecerle garantías a las empresas extranjeras de que podrán actuar libremente”.

“Esto está más que demostrado con lo que pasó con la bananera norteamericana Chiquita Brand. En el Uraba antitioqueño, la empresa bananera destinaba recursos al pago directo de los paramilitares. Esos paramilitares sembraron el terror en la región. En el Uraba antioqueño corrió sangre de los sindicalistas, del movimiento social, de los movimientos de derechos humanos, del movimiento campesino. Ellos pagaron con sus vidas las garantías que el gobierno le otorgó al gran capital”.

A su vez subrayó la complicidad de Estados Unidos con el narcotráfico, ya que se beneficie de sus recursos. Solana explicó que la mayor parte del dinero de la exportación de la droga se queda en los bancos norteamericanos. ”La prueba de que se queda en los bancos norteamericanos es que Estados Unidos se opone visceralmente a la legalización de la droga” sostuvo. “Estados Unidos no quiere comprometerse a otra cosa que no sea destruir a Colombia, fumigarla, enviarle armas, aplastar sus líderes sociales”.

Denunció que Estados Unidos y el ejército colombiano tienen medios técnicos para ubicar a la guerrilla, “pero no les interesa, les interesa más perseguir a las organizaciones sociales, porque saben que son las organizaciones sociales las que se han puesto en pie a pesar de que le quitan la vida, a decir no vamos a dejar que nuestra soberanía, riqueza, todo quede en manos del gran capital y de Estados Unidos”.

“Por eso golpean al campesinado, al pueblo colombiano, a los indígenas. Organización que se levanta, organización que la golpean. Esa es la estrategia en que están comprometidos los dueños del poder en Colombia y los Estados Unidos, y legitimados por los países europeos que mantienen la actitud de decir que en Colombia hay democracia, y como Uribe fue electo, actúan como si no pasara nada”.

Lilia Solano explicó que la ley de justicia y paz no desmanteló el paramilitarismo y que nunca existió la voluntad de hacerlo. ”Lo único que se hizo fue un proceso de legitimación, y sólo existió una reingeniería del paramilitarismo. Se reorganizaron, se reciclaron unos líderes, sobre todo los líderes que hicieron acuerdos de delación a cambio de reducción de penas con los Estados Unidos. El paramilitarismo sigue funcionando con nueva dirigencia. Y los políticos involucrados por el paramilitarismo y que fueron en la cárcel, cumplieron meses de prisión y ya están saliendo en libertad”.


Uribismo sin Uribe
Pese a que el presidente Álvaro Uribe haya declarado que no buscará un tercer mandato a través de una reforma constitución –tarea a la que muchos de sus seguidores siguen abocados- Solano no cree que se vaya a producir un cambio en la situación de los derechos humanos y la violencia en Colombia.

“Ya se están perfilando lo que nosotros decimos Uribe versión decente” explicó.

Para esta activista de los derechos humanos, profesora e investigadora, “Estados Unidos conocía ya desde el primer mandato de Uribe sus vínculos con el narcotráfico y los paramilitares”. Ahora se preparan para presentar un candidato algo más presentable aunque de igual ideología.

“Ahora aparecen delfines como Juan Manuel Santos, el ministro de Defensa, que es igual de extrema derecha que Uribe, y que no parece tener vínculos tan directos con los narcotraficantes y el paramilitarismo. También figura como delfín el senador Germán Vargas Llera y otros como el vicepresidente Francisco Santos. En todo caso la definición del candidato para suceder a Uribe se maneja con Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos es quien decide el candidato al dar su espaldarazo, y debe ser un candidato que no sólo de garantías al sistema, sino también a los negocios de las multinacionales norteamericanas y extranjeras. Lamentablemente existe la posibilidad de que tengamos un presidente peor que Uribe”.


Confesiones de paramilitares
Pese a las denuncias contra el presidente Uribe, la comunidad internacional lo sigue respaldando. Sin embargo, sostuvo Solano, las pruebas de las relaciones de Uribe con el paramilitarismo y el narcotráfico son conocidas desde hace tiempo.

“Una de las pruebas concretas es la confesión de uno de los paramilitares que reveló que cuando Uribe era gobernador de Antioquia, las AUC realizaron la masacre del Aro (*). Los paramilitares entraron al pueblo, asesinaron gente, cortaron sus cabezas, jugaron fútbol con las cabezas, mientras los militares cerraban las salidas del pueblo para que nadie pudiera avisar sobre lo que pasaba. Cuando culminó la masacre, los paramilitares buscaron al ahora presidente Uribe, entonces gobernador, y éste los felicitó por la acción. Pero no sólo eso, los paramilitares que han confesado crímenes han demostrado claramente los vínculos entre esa estrategia y este gobierno”.

Sin embargo Uribe aparece con gran respaldo en las encuestas de opinión en su país. Lilia Solano justifica ese respaldo por el poder de los sectores a los que representa.

“Uribe representa a sectores muy importantes en el país. Representa a los gremios económicos, a todo el sector mafioso paramilitar que es enorme en el país y que ha logrado infiltrarse en los negocios y en la política. Además controla los medios de comunicación porque los gremios económicos son sus dueños. En todos estos años el gobierno ha repartido una enorme cantidad de puestos de gobiernos regionales, en la administración pública, en las embajadas, en organismos públicos, por lo que también controla esa base de poder. Además debemos decir que el poderío paramilitar se ha apropiado de las regiones por la vía armada y Uribe también los representa”.

”Si visitas La Florida en Estados Unidos, toda esa clase alta colombiana con propiedades allí y que controla el país, se siente representada por Uribe. Si cuentas empresarios, narcotraficantes, paramilitares, medios de comunicación, y la clase media que apoya a quien promete hacerla subir y se sienten representados por Uribe, recoge un enorme respaldo”.

”Nosotros, como no tenemos medios de comunicación, y nuestra lucha está tan golpeada por la fuerza del aparato del Estado, nuestras voces quedan aisladas. Pero representamos el rostro de las víctimas que es enorme. Sólo en el país 4 millones de desplazados internos que siguen siendo asesinados, perseguidos, a los que se les acusa de amigos de la guerrilla, que los someten a la pobreza de tal forma que pierdan el sentido de la dignidad humana y que ya no les importe más nada que la sobrevivencia”.


(*) El 25 de octubre de 1997 tropas combinadas del Ejército y las ACU rodearon el pueblo del Aro y sus 2000 habitantes, como parte de una ofensiva regional contra las FARC, con el objetivo de hacer abandonar la región y “conquistarla”. El Ejército rodeaba el pueblo, los paramilitares penetraron en éste y masacraron a 4 personas en la plaza, permanecieron en él durante cinco días y ejecutaron al menos a 11 personas, entre ellos 3 niños, incendiaron 47 de las 68 casas, destruyeron tuberías del agua potable y obligaron a huir a la mayoría de la población. Se fueron el 30 de octubre, y las ACU se llevaron más de 1.000 cabezas de ganado, lo saqueado en las casas y el comercio. Al final se reportó la desaparición de 30 personas.

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